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Copa América 2011

Paraguay a la final

Los de Martino jugaron feo, pero en base a Villar son finalistas. Inmerecido.

Las manos de Justo Villar son las manos de la Copa América. Sus manos, las del arquero de Paraguay, forman parte ya de la historia grande (o chica) de este torneo que se juega en Argentina y que terminará el fin de semana sin Argentina ni Brasil en la definición.

Tan grande fue el aporte del arquero de Paraguay que es inversamente proporcional a lo que hacen sus compañeros, el equipo que conduce el argentino Tata Martino, que es chiquito. Y anoche, ante Venezuela, volvió a dejar en claro que no merece estar en la final del certamen. Fue 0-0 en los 90 minutos y en los 30 del alargue. Y se terminó definiendo, otra vez como ante Brasil, por los tiros desde los 12 pasos, donde Paraguay es amo y señor. Y la suerte siempre le hace un guiño.

Como lo dijo su propio DT después de los cuartos de final, ganaron por “culo”. Y anoche se repitió, ante un equipo Vinotinto que pegó tiros en los palos, que llegó, y que chocó una y otra vez con un golero que es inmenso. Que tiene unas piernas tremendas y un corazón caliente como ninguno.

Sacó varias pelotas bravas durante el transcurso de un juego que fue más que complicado para él, ya que en gran parte del mismo el propio Villar sufrió una lesión que lo tuvo en una pierna.

Pero llegó el momento en el que los grandes jugadores aparecen. Y el venezolano Lucero se paró flojito para ejecutar. Villar lo miró bien firme. Como sabiendo lo que iba a suceder. Y así fue. Sacó ese penal y allí mismo Paraguay se sintió en la final de la Copa América, que será ante Uruguay.

Sí, fue injusto. Sí, Venezuela y su golpeado fútbol se hubiera merecido estar en esa final. Pero Paraguay lo tiene a Villar, que más allá de toda suerte, es un monstruo abajo de los tres palos.

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