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Córdoba

Números, mentiras y tres misterios políticos

Un viejo adagio postula que los números no mienten. Nunca menos cierta tal afirmación que en estos días, cuando circulan encuestas cuya filtración a la prensa persigue variados fines, entre los cuales se excluye por completo la desinteresada contribución al conocimiento de la verdad. Los sondeos que hoy se mienten son instrumentos en una guerra de posicionamientos que busca influir en tres misterios que aún tiene el escenario político cordobés:

La fecha municipal. El intendente Daniel Giacomino anticipó que quiere convocarlas para el 2 de octubre. Pero no terminó de descartar la posibilidad de unificarlas con las provinciales del 7 de agosto –eso hoy no le conviene al peronismo– mientras que su entorno agita la alternativa de anticiparlas una semana, para la última fecha disponible en setiembre, para obligar a que el acto final de campaña de los candidatos a la Gobernación sea la oficialización de las candidaturas para la intendencia, cuestión que incomodaría a Juez porque no tiene un nombre fuerte. De quedar fija la fecha del 2 de octubre, los partidos tienen hasta el 12 de agosto para definir su fórmula: eventualmente, esto habilitaría a que Luis Juez, si pierde en la provincial, pueda presentarse a la elección municipal. El juecismo considera descabellada la doble candidatura, pero, por las dudas, se la quieren bloquear.

La unidad peronista. José Manuel de la Sota sabe que necesita de todos los votos de raíz peronista para volver al poder. Comprende los cruces del gobernador Juan Schiaretti con el Gobierno nacional, pero no concibe ir a las elecciones sin el kirchnerismo adentro. Como tampoco imagina afuera a Olga, su ex, a pesar de que hoy la convocatoria a internas para cargos electivos en la ciudad presente una encrucijada de difícil resolución. Tanto Olga como el kirchnerismo saben que tienen que tributar antes a DLS y esperar que, triunfador, devuelva gentilezas. De la Sota los necesita. Lo que les recuerda el todavía no lanzado candidato a la Gobernación que también lo necesitan a él, por el mismo motivo: para ganar.

La estrategia radical. Las encuestas actuales, ya se dijo, mienten. Pero en una cosa todas coinciden y eso debe ser verdad: el candidato radical a la Gobernación, Oscar Aguad, viene bastante atrás. El escenario de polarización De la Sota-Juez será inexorable si los intendentes del partido despegan sus propios comicios y si el candidato radical a la presidencia es Ricardo Alfonsín, hoy perdidoso en Córdoba y de nulo feeling con Aguad. Esto es, para utilizar un poco la jerga, si Aguad se queda sin tracción inversa (intendentes) ni posibilidades de colgarse de un presidencial. Con las municipales en octubre (o setiembre), el rol de Ramón Mestre en la pelea de Aguad es clave. ¿Se jugará Ramón o hará como si ya fuera intendente y copiará a sus pares en la estrategia de preservarse, cuidar el territorio y dejar la pelea provincial para mejor oportunidad?

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