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"No extraño el fútbol: vendo sandwiches y estoy feliz"

Entrevista a Pablo Alberto Cuba. Jugó y brilló, pero se retiró a los 30 y hoy labura como cualquier hijo de vecino.

En la casa de toda la vida atiende el teléfono su mamá. Cuenta que “Pablito” anda en algún lugar de Carlos Paz. “Se fue a ver el Dakar”, asegura. “¿Así que lo están buscando? Sí, hace rato que no juega al fútbol profesionalmente. Desde que estuvo en San Juan que no juega, pero anda feliz. Que les cuente él. Anotá el celular. A Pablito no lo tengo acá, está viviendo con su mujer”, afirma con orgullo la señora que dio a luz al protagonista de “¿Qué es de la vida de...”.

Pablo Cuba, efectivamente, está en la Villa. Y dialoga con Día a Día. “Acá ando, todo normal. Fuimos a ver los autos del Dakar con mi nene. Estuvo espectacular. Además aproveché que estamos de franco un domingo. Mañana ya hay que empezar a laburar en la sandwichería...”. Chán. ¡¿Cuba?! ¡¿Sandwiches?! Ése es el final de la historia que empezamos a contar en el párrafo que sigue.

Cuba fue una de las más notables apariciones que dio Talleres en los últimos años. Hombre de área y goleador con aptitud para manejar la pelota, tuvo varias obras cumbres. Pero la mejor de todas fue su actuación en el Centenario ante Peñarol, en la Copa Mercosur, allá por 2001, cuando hizo dos goles. Y la T ganó un partidazo. Luego se incorporó a Independiente. Fue en medio de una polémica por los intereses de quienes manejaban su pase. También vistió las camisetas de San Lorenzo, Tigre, Unión, Ben Hur, The Strongest y San Martín de San Juan. Justamente ese paso por Cuyo, en 2007, fue el final de su carrera. Es un retirado con ¡30 años! Y da sus razones.

–¿Por qué le dijiste chau al fútbol?
–No fue por una lesión, eh. Tenía un problema en una rodilla, una osteocondritis o algo así, pero estaba bien. La cosa es que extrañaba mucho a mi familia y cada vez tenía menos ganas de entrenar. Estaba como harto. Y bueno, me vine a Carlos Paz, me casé nuevamente y me cambió la vida. Para bien, eh.

–¿Qué te hartó del fútbol?
–Estuve desde los 16 años en un plantel profesional. Y con el paso del tiempo, no tuve más ganas. Y después engordé, ja, ja, y ya era difícil ponerse bien físicamente. Tampoco estoy hecho una vaca, eh, apenas siete kilitos por arriba. Pero el fútbol ya fue. Sí me junto a jugar con amigos los martes y jueves. Es por diversión. Juego con Falucho Laciar (ex boxeador). Es un 4 con ida y vuelta, ja, ja. Te digo, pensé que me iba a deprimir después de retirarme. Y nada que ver.

–Algo bueno te quedó, ¿no?
–Y sí, con Talleres hicimos unos entrenamientos en ¡¡¡Cancún!!! Pero me cansó el estilo de vida del jugador. Tenés que tener la cabeza bien para no volverte loco. Gracias a mi familia, mantuve el equilibrio siempre. Pero es jodido, hay empresarios, dirigentes... Y me deben plata en todos los clubes. Eso me hartó también.

–¿Te saturó lo de tu paso a Independiente de Avellaneda?
–Sí, entre (Jorge) Petrone y (Carlos) Granero me llevaban de un lado para otro. Al final, me equivoqué y fui a Independiente. Me tendría que haber quedado en Talleres para siempre.

–Las cuentas no estaban bien en Talleres por aquel entonces.
–Y sí, el club necesitaba transferirme. por eso me fui; si no, me quedaba. Yo quiero a Talleres, hice toda mi carrera ahí. Me da bronca ver cómo está el club hoy. Pero te digo, en los tiempos de (Carlos) Dossetti ya se veía venir. Arreglaban contratos que no se podían pagar. Los chicos del club no jugábamos nunca. Por año se iban 23 jugadores y traían 23. Y no les pagaban. Increíble. La gente, el hincha, no se merece este presente.

–¿Ayudarías en el momento actual?
–Antes de que arregle Rebottaro, sondearon a Luis Blanco para que sea DT. Y Blanco me quería como ayudante de campo. Estaba bueno el laburo. De todos modos, Maxi Salas (de la Fundación que colabora con el club) me preguntó para dirigir en inferiores. Habrá que ver.  

–¿Y cómo surge lo de los sandwiches?
–Pablo, un amigo, tiene una fábrica de sandwiches de miga, Iridex. Y agarré. No estaba salvado con lo que gané en el fútbol y como no sé si voy a cobrar lo que me deben, le dí para adelante. Por día, voy a 65 quioscos en la ciudad. Lo hago en una camioneta para llevar los pedidos. ¡Lo que transpiro! Pero me encanta, soy feliz, necesitaba hacer otra vida. A mi viejo le costó asumir este cambio de vida porque él me acompañó siempre en mi carrera de jugador. Vender sandwiches fue la mejor decisión que tomé. Tengo un laburo estable, vivo con mi mujer, Belén, y mi bebé de tres meses, Benjamín. Mi otro nene se llama Marco, de seis años, pero todos le dicen “Toto Cuba”. Mis hijos son la luz de mis ojos. Algunos me dicen que estoy loco por dejar el fútbol. Pero ser futbolista es muy sacrificado. Hace seis meses estuve jugando para Flor de Ceibo, en el campo. Lo hice para ganar unos manguitos. Y hasta ellos me quedaron debiendo dos partidos. Me persigue el estigma de los que me deben en el fútbol, ja, ja.

–¿Sos Cuba, el sandwichero goleador?
–Ja. Los quiosqueros me miraban al principio y me veían cara conocida, me tenían registrado de Talleres. Yo me hacía el que no tenía idea, no quería explicarles a todo mis razones para dejar el fútbol por este laburo que mejoró mi calidad de vida de una manera increíble.

Se ve que Pablo la clavó al ángulo...

Lo mejor de su carrera: Talleres

»Pablo Cuba nació en Carlos Paz el 8/10/1979.
»Debutó en Talleres en 1998 y vistió esa camiseta alternadamente hasta 2005. En total, jugó 58 partidos y marcó 13 goles.
»En el ‘99 vistió la camiseta de Tigre: 1 gol en 6 partidos.
»En 2002 jugó en Independiente y en San Lorenzo. Hizo 1 gol en 17 partidos en el Rojo; y 1 en dos partidos en el Ciclón.
»En 2004, estuvo en Unión: 2 goles en 11 partidos.
»En 2005 fue a Bolivia, al The Strongest: apenas seis partidos.  
»En 2006 pasó a Ben Hur de Rafaela: estuvo cinco partidos.
»En 2007 jugó en San Martín de San Juan: 1 gol en 11 partidos.

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