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Córdoba

Máximo es el papá y está más cerca de Julia

Caso Julia Sofía. La Justicia española falló a favor del cordobés que reclama la paternidad de una niña llevada a ese país por su mamá.

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Por Anónimo (not verified)

Con la contundencia que da una prueba de ADN que ratificó la paternidad del fisioterapeuta cordobés Máximo Calderón sobre la niña Julia Sofía Romano, el caso parece entrar en una etapa de definición.

Está confirmado: Julia es hija de Máximo. Lo dictaminó la prueba realizada por el Instituto Nacional de Toxicología, que según el fallo judicial “establece una probabilidad de paternidad a favor de Máximo Calderón respecto de la menor Julia Sofía Romano de un 99,999998%”.

Los resultados de la pericia que había pedido (y abonado) Calderón fueron presentados a la justicia el 30 de septiembre del año anterior y fue prueba irrefutable para que el 25 de octubre el Juzgado de Primera Instancia 14 de Sevilla dictaminara el resultado que desde Córdoba el presidente de la Fundación Julia Sofía esperaba con ansias. La decisión de la jueza María José Moreno Machuca también le cargó las costas a la madre.

Pese a la sentencia favorable, la resolución no está firme, ya que deja abierta las puertas a una apelación, que de hecho fue presentada por la mamá de la nena y ex pareja de Calderón, la también cordobesa Sol Romano Pringles, patrocinada por la abogada Carmen Pérez Alfonso.

Ahora con papeles. “Es un paso importantísimo, porque hasta ahora la madre seguía discutiendo mi paternidad para no dejarme ver a la nena”, dijo conforme Calderón, quien ahora aspira a que el litigio pase a un juzgado de familia para que se le fije régimen de visita.

Él, clama para que le permitan retomar el contacto con la pequeña, y así reconstruir un vínculo que se interrumpió en noviembre de 2006, cuando la madre y la niña partieron desde Córdoba a Estados Unidos, y luego marcharon a España. Desde entonces, la mujer intentó cortar todos los lazos, impidiendo al padre el contacto ni siquiera telefónico con la pequeña.

“Ahora es distinto, porque la justicia está diciendo que soy el padre y entonces puedo pedir que me aseguren un régimen de contacto”, comenta este papá que hace pocas semanas volvió a enviarle a su querida Julia un mensaje de Navidad a la única vía de contacto que dispone: la casilla de email de Sol, la mujer que alguna vez amó y a quien ahora la une un litigio judicial internacional. “Ya se viene la Navidad, y papá este año tampoco va a armar el arbolito”, escribió Máximo como lo hace varias meses al mes, implorándole a su ex que le permita a la niña leer lo que papá le manda.

Visitas virtuales. La aspiración es que ahora la Justicia le asegure un contacto semanal vía Internet. “Lo que yo pido es que me dejen mantener contacto con Julia, pero que esté sola, sin la madre por detrás”, sueña el padre, pidiendo incluso que se asegure esta “privacidad” con la presencia de algún asistente social o de niñez, para garantizar que el encuentro se da en las condiciones que pretende.

Y repite lo de siempre: “Yo no quiero llevarme a Julia Sofía. No quiero agregarle un problema a todo lo que ya sufrió. No quiero sacarle una mamá, sino agregarle un papá que la quiere mucho pese a todo lo que pasó”, dice otra vez emocionado.

Allá muy lejos Julia sigue creciendo. Tal vez pronto sus rulos dorados vuelvan a apoyarse sobre la cabeza de su padre, ése que sueña cada noche con volver a abrazar al pedacito de su vida que alguna vez tan lejos se llevaron.

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