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Córdoba

Más bocas para la misma canilla

Desde la Coopi denunciaron la autorización al country Tierra Alta para hacer un acueducto. Boom inmobiliario vs. falta de agua.

N ueve barrios cerrados y 5.400 lotes en 1.237 hectáreas. 430 departamentos en 10 torres de un barrio cerrado y de “montaña”, y 23 mil personas que vivirán en los próximos años sobre el corredor oeste Córdoba-Villa Carlos Paz, en el ingreso al valle de Punilla. Cinco barrios cerrados y un country sobre la ruta E53, en el tramo que une a la capital hasta Río Ceballos, y un megaemprendimiento hotelero e inmobiliario de Bugliotti en Salsipuedes. 700 por ciento de crecimiento poblacional en los últimos 10 años en el eje Saldán-Mendiolaza-Unquillo-Río Ceballos-Salsipuedes.

Presentado como un boom hasta por los “desarrollistas” cordobeses, el mapa urbanístico del área metropolitana es un cóctel explosivo en una provincia semidesértica, porque ni los privados que lotean y construyen en esos terrenos, ni el Estado que debe definir la factibilidad hídrica de dichos lugares, dicen la verdad. Los privados porque prometen aguas subterráneas que no existen para el volumen de líquido que esos emprendimientos requieren, con canchas de golf, piscinas, jardines y parques gigantes; y el Estado porque ante la escasez de esas napas subterráneas, autoriza la construcción de plantas potabilizadoras para extraer agua de lagos, diques o ríos, afectando la capacidad de cuencas cada vez más secas.

Así la Subsecretaría de Recursos Hídricos sigue firmando autorizaciones de loteos sin la factibilidad de agua.

Es el caso de las urbanizaciones situadas sobre la autopista Córdoba-Villa Carlos Paz y la ruta E53. “Todos los proyectos que se levantan sobre la autopista a Carlos Paz son una estafa, porque fueron promocionados con una factibilidad de agua que no tienen. Los vendían con la promesa del agua propia, a través de pozos subterráneos, con el único fin de que el Gobierno los aprobara. Pero ahora sabemos que van a ser abastecidos por un acueducto que saldrá del Lago San Roque, porque los volúmenes de esos pozos no alcanzan para satisfacer el proyecto de vida que se prometen sus vendedores”, dijo a Día a Día Alejandro Eziguren, presidente de la Cooperativa Integral de Servicios de Carlos Paz (Coopi), quien advirtió que “la cuenca del San Roque ya está saturada, porque Córdoba se lleva el 70 por ciento del consumo, y desde el año pasado Unquillo y Mendiolaza también han empezado a recibir –vía La Calera– agua del mismo dique”.

El problema no afecta solo a los nuevos loteos que rodean a la capital, sino también a Capilla del Monte, San Antonio y otras localidades de Punilla.

Agua, el oro transparente. En un mundo donde el agua dulce es un bien escaso, en Córdoba sus autoridades parecen correr detrás del desarrollo inmobiliario, cuando la ecuación debería ser al revés, primero la planificación urbana, la instalación de los servicios, y luego la comercialización de las zonas. Salvo el intento que el Instituto de Planeamiento Urbano (Iplan) puso en marcha en el año 2008 para ordenar un mapa insostenible desde el punto de vista ambiental y social, y cuya primera etapa se aprobó en septiembre pasado, el desorden es la regla de la expansión inmobiliaria.

Este mecanismo, que arrancó en los ‘90 y se agudizó en la última década a partir del millonario flujo que el sector agropecuario deriva hacia la construcción como inversión de capital y especulativo, explotó ante la evidencia de la naturaleza: no hay agua en la Sierras Chicas para la mitad de su población, y en La Calera y Carlos Paz sus habitantes han empezado a sufrir la falta del elemento, porque las lluvias no cubren el milimetraje necesario para abastecer a sus poblaciones.

Indignado por la ausencia de una política integral en materia hídrica, Eziguren reveló que el municipio de Carlos Paz autorizó a que Tierra Alta, una de las nueve urbanizaciones que se ubican al costado de la autopista, construyera su propia planta potabilizadora, algo que no estaba contemplado cuando se autorizó el loteo de este predio: “En el presupuesto 2011 de Carlos Paz está estipulado que Tierra Alta va a elevar el agua hasta la variante Costa Azul a través de una planta que hoy se construye al lado de la de la Coopi. De ahí bombearán hacia Tierra Alta, para luego, en un futuro cercano, abrir el grifo hacia las otras urbanizaciones situadas sobre el borde oeste de la autopista. Esta primera toma da inicio a todos los demás”.

Sólo en Tierra Alta se prevén construir 7 barrios en 1.500 lotes, donde el más chico es de 500 metros cuadrados. Y como este emprendimiento es el único que tendrá garantizado el servicio de agua, la venta de sus lotes supera el resto de las urbanizaciones. Según la revista Punto a Punto, que publicó un informe elaborado por el grupo Edisur sobre el “boom” inmobiliario de la zona, en Tierra Alta “ya se han vendido unos 580 lotes, casi el 40% de la superficie total proyectada”.

Eziguren advirtió que “no hay ningún estudio en profundidad sobre el estrato cristalino en toda la zona de la autopista, porque todas son subcuencas del Río Suquía. No hay ríos subterráneos. El reservorio es el San Roque, que en estos momentos está en crisis hídrica. Por eso, los loteos sobre la autopista no tienen sustentabilidad, son una estafa”.

Enrique Senmartín es vicepresidente de la Asociación de Amigos del Río San Antonio (Adarsa) y planteó ante este diario la preocupación que embarga a los habitantes de esa región: “La autorización de un country con canchas de golf secó el arroyo Las Jarillas, que nutre el río San Antonio. Cuando ellos riegan la cancha, el agua desaparece, afectando la vida del resto de los que vivimos en la zona”.

Juan Carlos Sola es ingeniero de la Coopi, y advierte que las urbanizaciones sobre la autopista complicarán la situación del lago, “porque no importa si el agua la sacan del San Antonio o del San Roque. La cuenca es la misma y está al límite”. Eziguren fue mucho más drástico: “Si no se toman medidas, esto va a explotar”.

Córdoba, en proceso de desertificación
“Córdoba es una provincia semiárida, pero está en un proceso de desertificación progresivo por el avance de la frontera agropecuaria y la soja”, dispara Eziguren, poniendo el foco en otro de las razones de la falta de agua. “El 90 por ciento del consumo humano es agua superficial, de lluvia, por eso es una estafa que proyecten urbanizaciones basadas en agua subterránea”.

Eziguren, Sola y las ONGs o agrupaciones de vecinos consultadas apuntan a la Subsecretaría de Recursos Hídricos como la responsable de una política deficiente: “Hay un deterioro muy grande porque no se hacen las obras para el crecimiento poblacional que hay. La densidad poblacional es un problema. Las concepciones urbanísticas del año ’50 están en crisis, no hay planificación del Estado. Hidráulica no existe más. Los cuadros de Dipas formados por la universidad pública no están más. Esa inteligencia no se reconstruye de un día para el otro. Hoy manda la anarquía de los desarrollistas, que buscan ganar plata, no planificar ciudades”.

Así seguirá el mal sabor
“En la medida que extraigan más agua del lago San Roque, como va a ocurrir con las urbanizaciones sobre la autopista (foto), el agua que hoy toma la ciudad de Córdoba va a seguir teniendo el gusto y el olor desagradable que tiene hoy, porque la escasa dilución en el agua estancada produce algas”, explicó a Día a Día Alejandro Eziguren, presiente de la Coopi de Carlos Paz.

“En todos los lagos artificiales hay que tener en cuenta la cantidad de agua que ingresa y la que se extrae. Como cada vez es más la que sale, aumenta el fósforo y el nitrógeno, que son el nutriente de las algas. Esto se llama proceso de eutrofización: más fósforo y nitrógeno para algas”. Para Eziguren, la ecuación es simple: “hay menos lluvia, por ende, menor es el nivel del San Roque, y menor la dilución por un mayor consumo humano. Todo eso produce más algas. No hay forma de solucionar lo de las algas si no se piensan otras formas de consumo, o se planifican obras hídricas para solucionar el problema”.

El grupo Dinosaurio construyó dos torres de 10 pisos cada una sobre la vera de la autopista Córdoba-Carlos Paz, que hasta el momento no han sido habitadas por falta de agua. El grupo del empresario Euclides Bugliotti, además, planea levantar otras ocho torres más, totalizando 77.136 metros cuadrados destinados al desarrollo de 10 torres y 57.610 para una futura área comercial. Según la revista Punto a Punto, “el proyecto final contempla 7 torres con subsuelo, planta baja y 8 pisos, 3 torres con subsuelo, planta baja y 15 pisos, además de piscinas, solarium, gimnasio y quincho con asador. En cada uno de estos edificios se contabilizarán 43 departamentos de diferentes superficies y tipologías de 1, 2 o 3 dormitorios”.

Torres en la montaña
El grupo Dinosaurio construyó dos torres de 10 pisos cada una sobre la vera de la autopista Córdoba-Carlos Paz, que hasta el momento no han sido habitadas por falta de agua. El grupo del empresario Euclides Bugliotti, además, planea levantar otras ocho torres más, totalizando 77.136 metros cuadrados destinados al desarrollo de 10 torres y 57.610 para una futura área comercial. Según la revista Punto a Punto, “el proyecto final contempla 7 torres con subsuelo, planta baja y 8 pisos, 3 torres con subsuelo, planta baja y 15 pisos, además de piscinas, solarium, gimnasio y quincho con asador. En cada uno de estos edificios se contabilizarán 43 departamentos de diferentes superficies y tipologías de 1, 2 o 3 dormitorios”.

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