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Argentina

Mala ecuación: a más pobre, más castigado

El 80 por ciento de los recién nacidos con fisuras en el labio y paladar pertenecen a familias pobres. La afección se puede diagnosticar intraútero.

Ocho de cada 10 niños recién nacidos con fisuras de labio y paladar pertenecen a familias de bajos recursos y el déficit nutricional crónico constituye la principal causa de la afección. Así lo reveló ayer un estudio de la Asociación Plástica Infantil con Excelencia en el Logro (Piel).

La investigación realizada por la entidad en unos 1.808 pacientes entre 1994 y 2004, y difundida en 2008, estudió los factores de riesgo causantes de la malformación. El relevamiento mostró que un 45 por ciento de los casos de fisuras de labio y paladar corresponde al sexo femenino, mientras que un 19,6 por ciento de todos los afectados tenía antecedentes familiares de esa patología.

El 44 por ciento de los padres y el 31 por ciento de las madres de niños nacidos con fisuras resultaron mayores de 34 años. El 73,6 por ciento de los pacientes relevados corresponden a la provincia de Buenos Aires. El 80 por ciento de los niños encuestados pertenece a familias de bajos recursos, mientras que el 58,5 por ciento de los padres afronta desocupación y carece de cobertura médica.

El presidente de la Asociación Piel, Ricardo Bennun, detalló que el 80 por ciento de los pacientes con fisura de labio y paladar pertenecen a la clase social baja y la principal causa de la enfermedad es el déficit nutricional crónico. Bennun expresó que el segundo factor de riesgo de las fisuras de labio y paladar es la edad de los padres. En su mayoría son mayores de 35 años. "Habría que educar a la población para que tenga hijos entre los 25 y 35 años, así se evitan estas lesiones", dijo el especialista.

El estudio reveló, además, el arribo tardío de las madres al ácido fólico. La embarazada llega a la consulta a los dos meses y comienza a consumirlo a las ocho semanas de embarazo, cuando la cara del niño ya está totalmente formada. "Las mujeres deben consultar sobre el consumo de ácido fólico cuando están proyectando tener un hijo, así se evitan las fisuras", recomendó el titular de Piel.

La crueldad de los pares. El labio se opera a los tres meses y el paladar al año de edad. Sin embargo, el paciente llega al hospital a los tres meses y se opera entre los 5 meses y 2 años, en forma tardía. Por otra parte, se debe terminar el tratamiento antes de que el niño afectado comience el ciclo escolar, para evitar discriminación social.

Al respecto, el titular de la entidad manifestó que en el relevamiento se hallaron 45 variantes diferentes de fisuras de labio y que los antecedentes familiares están asociados a la gravedad de las fisuras. Las fisuras labiopalatinas pueden diagnosticarse intraútero, con ecografías, y deben tratarse en forma precoz, dentro de los primeros 14 días de vida, para favorecer la adecuada recuperación del paciente.

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