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Lunares bajo control

Con la temporada de calor ya entre nosotros, es importante mantener un control de nuestros lunares y protegerlos del sol, para evitar posibles lesiones cancerígenas.

Los lunares (o nevos) son crecimientos sobre la piel. Según se lee en el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, estas marcas se producen cuando las células de la piel, llamadas melanocitos, crecen en un espacio rodeadas de tejido.

Es cierto que en la mayoría de los casos, no hay de qué preocuparse. Los lunares son muy comunes y la mayoría de las personas tiene entre 10 y 40 lunares. Además, una persona puede desarrollar nuevos lunares hasta la edad aproximadamente de 40 años.

Los lunares suelen ser rosados, morenos o marrones. Pueden ser planos o elevados. Generalmente son redondos u ovalados y no mayores que una goma de lápiz. Casi una de cada diez personas tiene por lo menos un lunar inusual (atípico) de aspecto distinto a los lunares comunes y que son aquellos que debemos tener bajo control. El término médico para estos lunares inusuales es nevus displásico.

Estos lunares pueden tener más probabilidades de desarrollar un melanoma, un tipo de cáncer de piel, que los lunares comunes. Por este motivo, debe ir a que un médico le revise cualquier lunar de aspecto diferente, de mayor crecimiento, que presentan cambios de color o de forma o de cualquier otra forma.

¿Quiénes corren más riesgo? Desde el sitio web de la Campaña contra el Cáncer de Piel de la Sociedad Argentina de Dermatología (www.cancerdepiel.org.ar), explican que el melanoma, con una incidencia en aumento, es el tumor cutáneo más agresivo de los mencionados. Sin tratamiento da metástasis y lleva a la muerte.

Y si bien se está estudiando sobre factores genéticos y niveles de susceptibilidad, se sabe que existe una asociación entre la exposición solar y el melanoma. La mayoría de los casos de melanoma (2/3) se asocian a exposición solar. El patrón de exposición intermitente, fin de semana-vacaciones-actividades recreacionales, es el más importante en la génesis de este tumor.

Cualquier persona puede desarrollar un melanoma pero existen situaciones o condiciones predisponentes:

-Piel clara y ojos claros.

-Antecedentes de quemaduras solares frecuentes en la infancia y la adolescencia.

-Uso de camas solares.

-Presencia de múltiples lunares.

-Presencia de lunares atípicos (con bordes y color irregulares).

-Historia familiar o personal de melanoma.

El ABCDE de los lunares.

¿Cuándo debemos consultar urgentemente nuestro médico? ¿Cómo sabemos si un lunar deja de ser inofensivo para convertirse en un potencial melanoma? Los expertos han ideado este sencillo código, que alerta de las irregularidades y a los cambios en la forma, bordes, color, y tamaño del lunar, conocido mundialmente como el ABCDE del melanoma:

A de Asimetría- La mayoría de los melanomas al comenzar a crecer son asimétricos: una línea a través del centro no crearía mitades iguales o similares.

B de Borde- Los bordes de los melanomas al comenzar son a menudo irregulares y pueden tener muescas o indentaciones.

C de Color- Las primeras señales del melanoma a menudo son matices variados de marrón, tostado, o negro. En los melanomas que crecen, pueden aparecer zonas de color rojo, blanco y azul.

D de Diámetro- Los melanomas tienen una tendencia a crecer más que los lunares comunes – generalmente por lo menos al tamaño del borrador de un lápiz (cerca de 6mm de diámetro).

E de Evolución- Cuando un lunar comienza a evolucionar o a cambiar, consulte a un médico. Cualquier cambio – en tamaño, forma, color, elevación, u otro rasgo, o cualquier nuevo síntoma tal como sangrado, picazón, o formación de costras – es señal de peligro.

Fuentes: www.skincancerfoundation.org - www.cancerdepiel.org.ar

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