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Los mineros aún no saben cuándo podrán rescatarlos

Se calcula que han bajado unos 10 kilos desde que quedaron atrapados. Pidieron a Piñera que los saque de ese infierno.

Los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados a 700 metros de profundidad ingirieron ayer su primer alimento y se calcula que perdieron 10 kilos de peso desde el derrumbe.

En diálogo con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, el jefe de turno de los trabajadores, Luis Urzúa pidió: "Bajo un mar de rocas, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno", reportó la agencia alemana DPA.

"Sé que ha sido un infierno, pero es un infierno que le ha significado a todo nuestro país una resurrección en el ánimo, en la fuerza, en la esperanza. Ustedes nos han dado un ejemplo", respondió Piñera, alabando la disciplina y entereza de los trabajadores.

Los mineros, que por el momento desconocen que su rescate tardará tres a cuatro meses más, pidieron también a Piñera "una copa de vino" para celebrar el Bicentenario de la Independencia de Chile el 18 de setiembre.

Su rescate se planea hacer a través de una perforación de unos 66 centímetros, que comenzará a cavarse en las próximas horas con maquinaria traída desde el centro del país.

Andres Sougarret, el responsable de los esfuerzos de rescate, estimó que podría tomar hasta cuatro meses sacarlos de ahí. Pero Davitt McAteer, un ex asistente de la agencia estadounidense de seguridad en las minas, consideró que "quizás sea el cálculo más conservador".

Alimentación. Según lo cronica La Tercera, la jornada en la mina empezó temprano, cerca de las 7, cuando los trabajadores empezaron a alimentarse con una sopa concentrada de sabor chocolate y frambuesa.

De la lata de 400 centímetros cúbicos sólo ódían ingerir 100 cada seis horas y recién se espera que puedan incorporar sólidos en dos o tres días.

Es que la salud de los mineros es clave, por eso se les enviaron elementos para que puedan medir su cintura, controlar la orina e informar a los médicos cuál es su estado. A partir de ello se diseñará un plan nutricional para cada uno.

Turnos y trabajo. Allí abajo, se organizan en turnos: la mitad duerme, mientras la otra realiza algunas labores, aunque se les pidió que no agoten sus energías.

El radio de acción que tienen para moverse es de 20 metros. Se dividen en cuadrillas: una revisa el sistema eléctrico, otra realiza limpieza de los ductos y una tercera hace inspecciones topográficas. Ayer se les pidió hacer un mapa, con el fin de diseñar un plano de uso del suelo: dejar un área para el descanso, otra para trabajar y una para botar desechos, apunta La Tercera.

A los rescatistas les preocupa la temperatura en la mina: entre 32 y 36 grados centígrados, y el hecho de que la calidad del aire no es buena, por la alta presencia de polvo y monóxido de carbono, lo cual les ha afectado la vista.

Para ello, se les enviaron parches oculares y ayer fueron asistidos a distancia por oftalmólogos, con quienes hablaron cerca de las 18.00 horas.

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