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Copa América 2011

Los goles, razones de vida para Luis Suárez

El delantero de la Celeste fue la figura en el triunfo del Uruguay finalista. Su historia se marca en cada gol que anota.

Ricardo, el profe, entró al vestuario y encaró al pibe de rostro duro y boca entreabierta por la prominencia de su dentadura. Y, con firmeza paternal, lanzó un contundente: “O empezás a entrenarte y a centrar tu vida, o te vas de aquí”.

En ese momento, Luis Suárez tenía 14 años y una forma de vida non sancta.

El adolescente era reo. Su vida giraba en torno a las fechorías, la noche y el alcohol en los oscuros suburbios orientales.

No era fácil manejar la situación para su madre, que había parido a otros cinco hijos más. Sobre todo porque el padre de Luis, cuando él tenía 9, dio el portazo y los abandonó para siempre.

La razón. Don Ricardo le veía pasta a Luisito. No era un jugador técnico, pero tenía mucho corazón, entrega y gol. El reto se sumó a las Adidas con la firma de Francescoli que la mamá le compró con muchísimo esfuerzo, juntando moneda por moneda, al pibe. Y esa combinación de hechos terminaron de cambiar a Luis.

Y llegó la etapa en Nacional de Montevideo. Y la del fútbol holandés en el Groningen y el Ajax. Y los goles fueron millones y hoy el gran goleador charrúa hace lo suyo en el Liverpool inglés.

Suárez es marca registrada. Anoche metió un doblete (algo que no ocurría en semifinales de Copa América desde que Romario lo hizo en 1997) para que su Uruguay acceda a la final de la Copa América y siga sumando hitos con la casaca celeste.

A la memoria acuden los recuerdos de los tres goles que marcó en el inolvidable Sudáfrica 2010 para los charrúas. Si hasta, en cuartos de final de ese Mundial, evitó un gol de Ghana (estaban 2-2) con la mano, en el último minuto del tiempo suplementario. Encima, el africano Gyan lo tiró afuera y, en la definición por penales, el equipo de Tabárez se metió en las semis.

Anoche, Suárez hizo lo que sabe. “Vivo para el gol” suele decir. Y su razón de existencia volvió a cumplirse para victimizar a las aspiraciones del sorprendente Perú de Markarián.

Admirador de Gabriel Batistuta, Luis lo emula bastante bien. Con los que marcó anoche, lleva 20 goles con la camiseta de Uruguay, en 47 cotejos.

Después de su tremendo paso por el Ajax (111 tantos. en 159 cotejos), Liverpool llevó la capacidad anotadora de Suárez a la Premier League. Y, como entre delanteros se entienden, le compró la casa al español Fernando Torres, a quien llegó para reemplazar en el equipo rojo.

Su noche. “En el primer tiempo nos faltó precisión, pero fuimos contundentes en el complemento y eso nos permitió vencer a Perú. Era un partido diferente al de Argentina, porque teníamos que salir a buscarlo. Estamos muy felices por llegar a la final, que era nuestro objetivo”, indicó luego del partido el goleador.

Las noches oscuras de aquel pibe de 14 años ya no están. Ahora, son las noches del goleador que mamá y Don Ricardo supieron rescatar. Suárez tiene su razón para vivir: los goles.

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