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Ocio

Locas por Jazmín Chebar

La etiqueta de esta diseñadora es una de las más exitosas del país. Y en córdoba, cosecha récords extra.

Chicas enfundadas en polleritas tipo capullo, con trenzas que se cruzan jugando sobre sus cabezas. Señoras con jeans y sacos que combinan factura impecable con detalles divertidos: moñitos, borlas, bordados. Mamás treintañeras en blusas vaporosas luciendo carteras multicolor.
Grácil, fresco, y sofisticado. Así luce esta tarde de primavera el universo de casi 400 consumidoras de Jazmín Chebar que esperan ansiosas, con las sierras cordobesas de fondo, ver desfilar la colección verano 2009/2010 de la marca.

Y esta vez la jornada ofrece un condimento extra: por primera vez la presencia de la diseñadora porteña que da nombre a la etiqueta, la propia Jazmín. Con 11 años de vida, su firma es éxito en el país y aquí, en Córdoba, protagoniza un fenómeno dentro del fenómeno: las ventas crecieron 60 por ciento en el último año, triplicando la expansión general de la marca. En los últimos eventos que organizó su boutique propia ubicada en el Córdoba Shopping (una liquidación para clientas especiales y la presentación de la nueva colección) batió el récord de ventas diarias para un local del centro comercial. Y también despachó más que sus pares de Buenos Aires en el lanzamiento de temporada. Todo eso, para una marca que por diseño y precios encaja en el casillero de exclusiva.

¿Cómo se explica tamaño furor  jazminiano? “Yo misma estoy impresionada: la verdad es que son más ‘jazminianas’ que las chicas de Buenos Aires. En Córdoba mi ropa gusta un montón, por eso tenía muchas ganas de venir”, responde Jazmín Chebar, minutos antes de dar bandera verde a su desfile. 

Su rostro aniñado –que esconde una empresaria consagrada y triple mamá que pisa los 36 años– es uno de los referentes de la explosión del diseño de indumentaria y la industria de la moda en Argentina.

Pionera. Recorriendo los percheros de Jazmín, quizá el ojo desprevenido no capte qué hizo tan especial a esta etiqueta. Pero los motivos sobran. Chebar fue una de las primeras diseñadoras independientes contemporáneas con fuerte formación académica: se graduó en la Parson School of Design –meca del rubro enclavada en Nueva York (NY)– y se posgraduó en Fashion Merchandising, además de hacer pasantías en Dona Karan y el atelier de Valentino en la Gran Manzana.

De regreso al país, a mediados de los ‘90, trabajó en Vitamina (bajo las órdenes de su actual socio y “cerebro comercial” de su marca, Claudio Drescher), hasta abrir su propio y pequeñito primer local.

Desde el inicio llamó la atención: por entonces, mientras los shopping abundaban en ropa minimalistas de tonos neutros y entronizaban la típica silueta ajustada y reveladora que veneran las argentinas; ella irrumpió con cueros de colores y detalles divertidos en prendas que proponían una feminidad holgada y etérea, que demostraban que para estar linda no era necesario tirarse en la cama para poder subir el cierre del jean.

Algo así como lo mejor del estilo casual que tan bien explotan los norteamericanos enriquecido con romanticismo y humor.

Hoy, su marca fabrica hasta 140 mil prendas anuales, tiene locales en Argentina, Uruguay, Perú (México y Brasil en el 2010) y se vende en la coqueta tienda Barneys en NY.

“Mi marca evolucionó un montón. Hoy es más madura porque yo también lo soy. Cuando empecé tenía 22 o 23 años, y una vida distinta, con otras prioridades. Podía dedicar dos horas a vestirme, además de tener ganas. Hoy, con un trabajo y tres hijos eso cambió, sigo queriendo estar linda pero también cómoda. Por eso sigo haciendo prendas diferenciales pero para una mujer activa, que tiene una vida más allá de su look”.

–¿Pensás en un estereotipo de mujer al diseñar?
–Mi mamá tiene 67 y está toda vestida de Jazmín (vino con ella a Córdoba), como hay adolescentes que usan la marca. No diseñamos para una mujer ni una edad, hacemos ropa que cada mujer puede adaptar a su estilo, a su look. No pretendo que la mujer se uniforme con mi marca, sino que en función a su identidad elija lo que va con su look.

–¿Cómo definís el ‘estilo Jazmín’?
–Es como una mezcla de clásico con humor. No apunta a ‘una mujer’ porque todas cambiamos según el día: uno te sentís sexy, el otro mamá, etc. Me gusta la practicidad, lo lindo, lo femenino y lo masculino con toque femenino.

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