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Copa América 2011

A llorar al cementerio

Argentina, afuera por penales. La historia de un equipo de estrellas que se estrelló.

Por Sebastián Roggero - Enviado especial Santa Fe
A llorar al cementerio. Ese es el fin de una historia que empezó de otra manera. El partido imaginado, con Argentina como amo y señor de la pelota y los espacios como para usarla para su beneficio, era un sueño. Un sueño que terminó con el grito de gol de Pérez, a los 6 minutos. Los que estaban dormidos en los laureles pegaron un salto como si sonaran cinco despertadores a la vez a las 7 de la mañana. Argentina 0-1 abajo y a jugar bajo presión. Messi de puntero derecho. Gago de primer pase. Di María, con velocidad. Aguero e Higuaín para hacer diagonales. Y, en una de esas, Messi encaró desde la derecha y le puso un centro en la cabeza a Higuaín, que hizo una diagonal… y un golazo. 1-1 a los 17. Otro partido.

Argentina y Uruguay estaban en la arena. Y Argentina se quedó con una espada más o, mejor dicho, Uruguay se quedó con un escudo menos. Pérez (el héroe que no fue villano para sus hinchas pese a su error) se fue expulsado por reiteración de faltas. Argentina ya sí, a los 35 del PT, atacaba con todo lo que tenía, pero no con lo mejor que podía. Ahora Uruguay no estaba en el partido soñado, y eso que había empezado en el clásico en el país de las maravillas… Eso sí, Se le encendía la ilusión en cada pelota parada. Un cabezazo en el travesaño de Lugano casi desnivela otra vez. Siempre ganaba de arriba la Celeste. Y 1-1 final.

En el inicio del segundo tiempo, Uruguay no resignó a sus dos puntas: Suárez y Forlán. Así evitó que se le venga Argentina todo el tiempo. De hecho Argentina no pudo imponerse ocupando espacios. Di María se hizo el conductor aunque nunca prosperó. Y Messi tocó poco la pelota hasta los primeros 20. Argentina no podía. El jugador que levantaba la cabeza no tenía opciones. Uruguay parecía que tenía uno más. Argentina tenía menos sorpresa que Papá Noel para un chico de 12 años. Entraron Pastore y Tevez y nada. Mientras Uruguay, gracias al oficio de sus puntas, siguió generando tiros libres peligrosos. Clara-clara Argentina recién tuvo una a los 33: pase de Messi a Higuaín, media vuelta del 9 y reacción de Muslera. Luego Forlán casi sentencia a Romero, que reaccionó justo. Encima, a los 41, Mascherano hizo una falta tonta sobre Suárez y se fue expulsado. Otro partido. Un partido que era victoria Argentina si Muslera no atajaba en simultáneo remates de Tevez e Higuaín, a los 44. Un partido que era victoria de Uruguay si Forlán cabeceaba un centro de Suárez a los 47. Al alargue 10 con 10. Y ahí no pasó nada salvo un zurdazo en el palo de Higuaín. Y una arremetida de Messi. Y a los penales.

El aire se cortaba con un algodón en el Cementerio de los Elefantes. Pateó Messi y gol. Fue Forlán y gol. Burdisso y gol. Suárez, también gol. 2-2. Tevez y… atajó Muslera. Scotti y adentro. 3-2 Uruguay. Pastore y milagrosamente gol. Gargano y gol. 4-3 Uruguay. Fue Higuaín y travesaño y gol. Último penal, Cáceres y gol. Afuera Argentina y a llorar al cementerio. Otra vez una selección repleta de estrellas se estrella.

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