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Córdoba

Las aguas de este dique hacen mal

Una investigación de la Universidad Católica determinó que las algas del dique San Roque generan alergias.

Se sabe que tiñen el agua de un color particular. Se sabe que se alimentan, en sitios estancados, de basura orgánica y que cuantos más desechos se tiren en un río, arroyo o laguna, más grandes crecerán. Las algas ya son parte de ciertos paisajes de la provincia de Córdoba, al punto tal que muchos vecinos han dejado de considerarlas como contaminantes. Quizá no sospechen que en el interior de esa trama verdosa se esconden tóxicos nocivos. Con el objetivo de dilucidar qué efectos causan las algas de un dique con aguas estancas de la provincia, un grupo de investigadores y estudiantes de pos-grado la Facultad de Medicina de la cátedra Médico Quirúrgica de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) siguió de cerca la vida y la salud de un grupo de pobladores que viven en las inmediaciones del dique San Roque. Son unas 100 personas que, por no tener un sistema de agua potable y corriente, utilizan los líquidos del dique y de las lagunas que forman sus afluentes para beber, bañarse y recrearse.

Los primeros resultados de esta investigación, comandada por el doctor Daniel Lerda, fueron contundentes: el 80 por ciento de la población estudiada sufre algún tipo de reacción alérgica debido al contacto permanente con el agua tóxica. La investigación planteada a largo plazo puede llegar a describir un panorama más sombrío: los tóxicos presentes en el agua puedan llegar a tener algún efecto sobre las células. Además, los pobladores del paredón, habitantes todos de la Comuna de San Roque, no serían los únicos afectados: los turistas que año tras año practican deportes acuáticos en los embarcaderos de Villa Carlos Paz y zonas aledañas, no estarían exentos de sufrir alergias a estas algas.

“El Instituto Nacional del Agua ya venía haciendo estudios de toxicidad en las aguas del dique San Roque. Ellos ya habían detectado que las algas tenían una sustancia tóxica que contamina. Nosotros quisimos ir más allá, quisimos saber cómo afectaba a la gente que vive cerca del dique y que consume ese líquido diariamente. Quisimos darle una respuesta a esa población”, comentó Lerda.

El proyecto se enmarcó en un Programa de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) y tuvo como objetivo brindar soluciones a personas afectadas por problemas ambientales. Con investigación y resultados en mano, la Universidad busca una reacción por parte de los funcionarios. El equipo de la UCC tomó muestras de sangre a 47 de las cerca de 100 personas que habitan las inmediaciones del paredón. Son personas que viven sobre la ruta E55 y por caminos pedregosos que conducen a tres lagunas. Las tres son afluentes del dique San Roque y, por ende, tienen el mismo problema.

Los habitantes del paredón utilizan el agua para consumo personal y para fines recreativos. La mayoría ha venido teniendo un contacto permanente con el agua a lo largo de su vida. “Ya teníamos información del dispensario de que no a todos les hacía bien el agua. La comuna de San Roque se fue preocupando para que no usen esa agua porque en muchos les había dado reacciones como conjuntivitis y urticarias. Nosotros tomamos muestras de sangre para estudiar el sistema inmunológico de las personas. En el 80 por ciento nos dio valores muy altos”, puntualizó el investigador.

“Detectamos dos inmunoglobulinas elevados con respecto a lo normal. Eso significa que la toxina ha entrado en el organismo y ha dado una reacción. El cuerpo responde para defenderse. Hay que ver qué pasa con el tiempo. Esos efectos nocivos pueden llegar a distintos órganos”, puntualizó. Investigaciones a nivel mundial revelan que estas toxinas son “genotóxicas” en sistemas experimentales, es decir, provocan alteraciones en las células que pueden derivar en patologías no deseables.

Las algas estudiadas de este dique contienen una sustancia tóxica llamada microsistina, una toxina que provoca alergias en la población. Las algas se alimentan de materia orgánica, como desechos cloacales y químicos utilizados en los cultivos, entre otros. El proceso se llama eutrofización.

“El Instituto Nacional del Agua encontró en esas muestras bacterias fecales y, en las algas, microsistina, una sustancia que está comprobada como hepato-tóxica en animales de experimentación. En grandes cantidades, provoca urticarias, comezones, picazones, conjuntivitis”, explicó Lerda.

Todos los desechos arrojados en los ríos San Antonio y Cosquín se acumulan en el dique y alimentan algas ya que ahí las aguas están estancadas. Con estos estudios en la mano, la UCC alertará mañana lunes a la población para que dejen de consumir agua en mal estado. “A corto plazo, vamos a informar a la gente los cuidados que debe tener con el agua. A largo plazo, hablaremos con autoridades para ver cómo purificar el río Cosquín y el San Antonio, pedir que no se tiren deshechos y que se cuide el agua”, dijo el investigador quien citó a la comunidad para mañana a las 13.30 en el colegio Amadeo Sabattini de Comuna de San Roque.

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