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La quiebra que quebró todo

Todo mal fuera de la cancha para el club en cinco años. El futuro, una incógnita gigante.

La historia que contaremos aquí no tiene nada de feliz. Ni el comienzo, ni el desarrollo, ni el final, que es absolutamente conocido. Pero, tal vez, leer esta historia sirva para entender por qué Talleres está donde está y sufre lo que sufre.

El descenso de Primera División a la B Nacional en julio de 2004 fue el principio de la mayor crisis institucional de Talleres. Un pasivo que aumentó vertiginosamente, luego de las participaciones del equipo en la Libertadores, Conmebol y Mercosur, y que se hizo inmanejable.
El 28 de diciembre de 2004, justo un día de los inocentes, el club fue decretado en quiebra por culpa de dirigentes que no fueron para nada inocentes. La ley 25.284, de salvataje de entidades deportivas, fue aplicada por el juez Carlos Tale, a cargo del  Juzgado de la 13ª nominación en lo civil y comercial. Hasta ese día, Carlos Dossetti fue el presidente del club. El contador que había estado en las últimas comisiones directivas dijo en febrero de 2003: “La quiebra no es solución de nada; al contrario: es la muerte. Talleres no va a quebrar”. El desatino de sus palabras fue el mismo que gobernó en su gestión.

Dossetti y dirigentes como Sergio Marconetto, Fernando Paesani, Álvaro Díaz Cornejo y Antonio Fauro fueron los que armaron un plantel para regresar a Primera. No lo lograron. Les salió todo al revés...

Gestión Granero. Desde 2005, Talleres estuvo a cargo de los fideicomisarios Jorge Nasser, José Preve y Mario Sarrá. Todo fue un caos hasta que en diciembre de 2005 al pliego de gerenciamiento lo compró Carlos Granero. El empresario, ligado a Néstor Kirchner, constituyó Ateliers S.A. con 12 mil pesos. Contó con aportes económicos franceses, llegados desde el club Saint Etienne. De ahí el nombre Ateliers (Talleres, en francés).

La relación Granero-fideicomiso-juez Tale fue tirante. El empresario se demoró más de una vez en el pago semestral del canon; y Talleres, en vez de saldar la deuda con los acreedores, dio pérdida.

A partir de entonces, surgieron grupos de ex socios (como La Causa o los Notables) que denunciaron estas irregularidades. Hace un mes, la misma justicia sobreseyó a Tale y Granero de la acusación de “administración fraudulenta” y “falsedad ideológica”.

A mediados de 2007, los capitales franceses se fueron de la S.A. Eso, y las malísimas campañas deportivas, desgastaron la gestión de Granero. Cuestionado desde todos los sectores, puso en venta sus acciones durante varios meses.

Gestión Ahumada. Y ahí apareció el polémico Carlos Ahumada. En febrero de 2008, el empresario cordobés-mejicano compró Ateliers en 2 millones de pesos. Ahumada estuvo detenido en el país del norte por su vinculación con los gobiernos y por los famosos casos de las cámaras ocultas en las que se lo veía ofreciendo coimas a altos funcionarios de México.

Paralelamente, el fideicomiso original se desintegró y actualmente hay dos fiduciarios en funciones: Walter Ruffener y Gustavo Eluani.
Con Ahumada todo fue controvertido. En principio, no figuró como titular de la gerenciadora y en su lugar estaba el ex jugador Martín Vilallonga, quien ya renunció. Ahumada despidió de la estructura dirigencial a Fauro, uno de los pocos miembros de la última comisión directiva que había zafado de la condena pública.

Entre sus acciones reconocidas, se encuentran la puesta en función de la Boutique de barrio Jardín y el acondicionamiento del predio de las 24 hectáreas, como así también las mejoras en la sede social de Rosario de Santa Fe 18. En el “debe” quedó la vez que Interpol lo arrestó al intentar escapar en el baúl de un auto que Vilallonga manejaba en Capital Federal.

Hoy, Ateliers tiene a Ahumada como máxima autoridad y a José Daniel Valencia, Carlos Sforzini y Luis Fuentes como vicepresidentes. La gerenciadora está enfrentada con Tale. El juez asegura que no le renovará el contrato de concesión al final la temporada. Ahumada afirma que seguirá hasta 2014.

Lo que viene. Mientras tanto, lo tragicómico del caso es que la deuda de Talleres es de 30 millones de pesos y que desde 2005 apenas se canceló 1 millón. Para pagar a los acreedores, razón de ser de la ley 25.284, es que Tale adelantó que remataría el predio.

Sin embargo, se sancionó esta semana la ley 9.632, a través de la cual se “prorroga por el término de 180 días la vigencia, plazos y alcances de la ley 9.584, la cual suspende ejecuciones dispuestas en todo tipo de proceso judicial que persigan la subasta de bienes inmuebles propiedad de asociaciones civiles o clubes”. Así, ¿el remate del predio no se realizará? Tale reiteró que no hay manera de salvar el predio si no se consiguen 5 millones de pesos. La Liga cordobesa quiere evitar el remate y está en campaña. Veremos si lo logra.     

Ayer se consumó el descenso de Talleres al largo y complicado Torneo Argentino A. Desde hoy mismo, comenzarán a dar vuelta miles de declaraciones de actores relacionados con el club que aventurarán lo que sucederá. El cierre de Talleres suena como un imposible, pero no deja de ser una posibilidad, según las palabras del juez Tale.

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