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Córdoba

La caída de las Tejas levantó polvareda

Comenzó a demolerse la Casa de Gobierno. Las obras durarán un mes. En 10 días se conocerá cómo será el parque temático. Cruces por todos lados.

Al poderoso brazo de la retroexcavadora Hyundai le bastaron unos segundos para comenzar a demoler la Casa de las Tejas, el inicialmente hospicio convertido luego en sede gubernamental que ayer empezó a vivir en tiempo de descuento. Antes, dos operarios de la empresa Brasca sacaron –casi a modo de souvenirs– quitaron algunas tejas del tradicional pórtico de acceso que pasó a la historia.

El apuro por tirar un pequeño techo, que impidió rescatar de las garras de la máquina las vigas de algarrobo de la entrada, parece ser en sí una respuesta simbólica del gobernador Juan Schiaretti a las críticas que por esta medida le formularon Luis Juez, candidato a gobernador por el Frente Cívico, y otros dirigentes de la oposición.

Todavía no está claro qué pasará con las cientos de aberturas, revestimientos, maderas, vigas y lámparas que los operarios de Brasca quitarán de la estructura de la Casa de las Tejas, antes del fin. En trabajos privados, Brasca vende los materiales por su cuenta. Pero en este caso, la empresa y la Provincia aún no lo informaron.

Cuando el motor de la retroexcavadora ronroneaba, Luis Juez y Marcelino Gatica, la fórmula que el Frente Cívico llevará a la contienda por la Gobernación, enviaron una carta a Schiaretti rechazando “formalmente” la demolición. Reclamaron “el intercambio de ideas entre quienes ejercen el poder y quienes aspiramos a ejercerlo”, dijeron, para resolver el futuro del añoso edificio. Sugirieron, incluso, que la casona sea convertida en un centro de asistencia social. “Podemos tener los parques más maravillosos y los centros cívicos más espectaculares, pero de nada servirán si tenemos nuestros ciudadanos sin poder acceder a condiciones dignas”, planteó la fórmula opositora en la misiva.

Al tiempo que la carta era difundida, en plaza España un grupo de vecinos se manifestaba en contra de la destrucción de la construcción. En un comunicado, pidieron que “se habilite un tiempo de reflexión que permita analizar el futuro del edificio”, y sugirieron que la construcción tenga un destino que posibilite “saldar la deuda social” que tiene Córdoba. Algunos vecinos piantaron un lagrimón cuando los picos comenzaron a sacar las primeras tejas.

Como un gato en el tejado. Desde el sur provincial, donde estaba de gira, Schiaretti defendió a capa y espada el desplome del caserón de tejas, y calificó a los detractores como “profetas del atraso”.

“Cuando José Manuel de la Sota anunció la construcción del Paseo del Buen Pastor, los profetas del atraso decían que era un desastre. Ahora, todos lo disfrutan”, dijo Schiaretti cuando le consultaron por las críticas. Según él, “el 70 por ciento de los cordobeses apoya” el emplazamiento del Parque de las Tejas, el paseo público que se hará en el predio.

En este marco, el gobernador sostuvo que el Parque de las Tejas (que incluye la demolición de la, hasta ahora, sede de la Gobernación) fue consensuada por la Provincia, la Municipalidad de Córdoba y el Universidad Nacional de Córdoba, que firmaron un convenio dando el OK. Como ya se informó, el proyecto del parque, que estará finalizado en unos 10 días, contempla el emplazamiento de un planetario.

En ese contexto, Schiaretti ensayó una justificación al apuro por meter las topadoras en la Casa de las Tejas. “El parque, el pulmón verde, ya está hecho, aunque sólo lo pueden disfrutar los pocos funcionarios que a diario ven los árboles”, dijo.

También remarcó que la extensión del bulevar Chacabuco, cuyo nuevo trazado llegará hasta la Ciudad Universitaria, “brindará seguridad a más de 100 mil estudiantes”. Parece que cruzar el nuevo parque será más seguro que hacerlo por el Sarmiento.

Hoy sigue el “aguante”. La “resistencia” a las topadoras continuará hoy, a las 19, en una marcha convocada a plaza España por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

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