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Incendios: Tendremos fuego por varios días

Lo reconoció el director del Plan de Manejo del Fuego. La sequía vuelve intratables a los tres frentes que devoran el norte provincial.

El norte de la provincia presenta el panorama más desalentador: las lluvias de octubre no aparecen, los ríos y arroyos sólo descubren sus cauces resquebrajados y el fuego se mueve con total libertad entre montes y pastizales secos, inmejorable combustible para las llamas.
Ayer, al cierre de esta edición, la situación era “de lo más complicada”, según reconoció –exhausto– el coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Marcelo Colombatti. Tres frentes seguían activos: en la zona de Deán Funes y Ongamira, al norte provincial.

Un frente entrecortado de tres kilómetros consumía varias hectáreas en Ongamira, y amenazaba a un hotel ubicado en la Estancia Dos Lunas. Además, otro frente de un kilómetro, que se inició por un rayo que cayó hace tres días, hacía crepitar el Cerro Negro, mientras que un tercer foco, con una cabeza bien definida, devoraba el Cerro Pajarillo con una boca aproximada de entre 13 y 15 kilómetros de largo.

Unos 260 bomberos trabajaban divididos en dos bases operativas: 150 en Capilla del Monte, y 110 en Deán Funes, apoyados por autobombas, camiones cisternas, dos aviones hidrantes y un avión vigía, que volaron pese a que las condiciones eran adversas y los fuertes vientos generaban turbulencias.

Sin embargo, pese al despliegue y al equipamiento, los bomberos se enfrentan a un combate desigual: hace falta mucha agua para apagar tanto fuego, y no hay agua por ningún lado.

“Los bomberos trabajan en los montes con las mochilas de agua, que tienen capacidad para 20 litros: cuando se acaba, suelen a buscar un arroyo cause cercano para recargarlas. Pero hoy, los ríos y arroyos están sin agua, y cuando se acaban los bidones que llevan, tienen que recorrer, por ejemplo, 60 kilómetros hasta Capilla del Monte o Totoral para reabastecerse”, contó Colombatti.

El funcionario contó que el fuego “pasó por sobre el río Copacabana, que llega a tener un ancho de cause de 30 metros, como si no estuviese ahí”.

Para definir sus estrategias de combate, los bomberos utilizan los causes de los ríos como “límites naturales”, que funcionan como barreras para las llamas. La sequía los ha dejado sin aliados en la naturaleza, que se presenta, toda, como una inagotable fuente de combustible.

Si no llueve, Colombatti reconoció que “vamos a tener fuego un par de días más” en el norte provincial. “En años normales, a partir de la llegada de la primavera siempre empieza a llover, al menos una vez cada 10 días, por lo que llega el 15 de octubre ya está todo verde. Pero este año las lluvias no aparecieron”, indicó el bombero.

Evacuados. Anoche fueron evacuados 36 vecinos de Copacabana por la cercanía del fuego con sus viviendas, por lo que debieron ser trasladados hasta la Escuela de Copacabana por personal policial y de bomberos, según indicó el jefe de Defensa Civil, Diego Concha.

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