?>
Deportes

Humberto Rafael Bravo: Ahora puedo hacer de padre

El Tigre, uno de los delanteros más picantes de la historia de Talleres, cuenta sobre sus días luego de tantos años jugando al fútbol.

Ningún hincha de Talleres que se precie de tal puede ignorar a Humberto Rafael Bravo y, como el amor por los colores se transmite de generación en generación, los más jóvenes casi seguro que escucharon hablar de él por boca de los padres y los tíos que se cansaron de festejar gracias al Tigre. Bravo fue un goleador temible que vino a la T a principios de los ‘70 desde Añatuya, Santiago del Estero, y nunca se pudo despegar de los colores que lo vieron triunfar en el fútbol a pesar de haber jugado en varios clubes en el país y en Europa. Integró los mejores equipos que tuvo el club de Bº Jardín en su historia y tanto se aferró al sentimiento albiazul que se quedó a vivir, con su familia, a pocas cuadras de la Boutique. Después de una extensa carrera en Argentina y en el exterior y ya retirado desde hace muchos años, le cuenta a Día a Día cómo es su vida tras haber sido uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol cordobés: “Estoy en la parte de controlar mis bienes. A veces llevo chicos a jugar a Europa pero me dedico casi exclusivamente a la familia ya que cuando jugaba estuve mucho tiempo concentrado y de viaje. Luego jugué en el exterior. Nunca vi crecer a mis hijas porque siempre estuve afuera. Ya me dedico a ellos y de vez en cuando viajo a Europa con algunos chicos. Además tengo a mi hija jugando al hockey en Italia y la voy a visitar seguido”.

–Su hija Verónica juega al hockey en el CUS Catania, de Italia. ¿es goleadora como usted?
–No. Ella juega en el medio. La verdad es que estoy muy contento con su carrera. Las chicas me salieron todas deportistas. Una es profesora de educación física, hay otra que juega al hockey y la otra es contadora. También son fanáticas de Talleres; van a la cancha siempre. A la que está jugando en Italia se le dio la chance por algunos contactos que tuve de cuando jugué en Europa y algunos partidos con la Selección. Y uno, cuando deja de jugar al fútbol, deja muchas amistades y eso es lo que se va sembrando durante toda la carrera.

–¿Es muy difícil irse del mundo del fútbol?
–Es la pasión que uno tiene. Uno nació con esto y es muy difícil irse. Como fui delantero, lo siento mucho más porque tuve la suerte de hacer muchos goles. Voy poco a la cancha, pero cuando voy lo siento muy adentro y me emociona mucho el reconocimiento de los hinchas.

–Ustedes formaron parte de la generación dorada de Talleres, ¿los hinchas cómo lo reconocen?
–Cuando voy a la cancha me siento bien. Toda la gente de la época nuestra me saluda y eso me llena de felicidad. Ando mucho por el centro y todo el mundo me para y eso es bárbaro. Además, vivo a dos cuadras de la cancha y me emociona mucho cuando la gente me pregunta por Talleres y cómo podemos hacer nosotros para salvarlo al club. Ha pasado mucho tiempo y jamás se nos han acercado al menos a preguntarnos.

Tema recurrente: el club. Es imposible no seguir charlando con el Tigre Bravo sin que él mismo lleve la conversación a la dura realidad del club de sus amores. Su última aparición pública, junto a otras glorias de la T, firmando un petitorio para que el juez Saúl Silvestre vuelva a llamar a un gerenciamiento para la institución es una postura clara de lo que el ex delantero quiere. “Muchos socios me han hablado y nunca me llamaron cuando estuvo gerenciado. Nosotros le podemos aportar muchas cosas al club. En el caso de un gerenciamiento, que es lo que creemos que hace falta, lo podemos apoyar pero siempre y cuando nosotros estemos cerca de ellos”, opinó el Tigre.

–¿Qué le pueden aportar al club?
–Tienen que tener asesoramiento, no sé si de todos nosotros, pero creo que tenemos que estar. Acá hay campeones del mundo. Vos vas a Buenos Aires y te preguntan por qué hay muchachos con tantos logros que no trabajan en el club. Cuando descendió Talleres se ganó casi un millón de pesos en cuatro jugadores que trajimos entre Baley, Boccanelli, la Cata Oviedo y yo. Acercamos a Argüello, Mustafá, Emanuel Jiménez y a Rivadero. A los cuatro o cinco meses, los compró un empresario en 50 ó 70 mil dólares el 50 por ciento del pase de cada uno. Eso es lo que le tenemos que aportar.

–¿Tiene salida Talleres?
–El único equipo que puede salir de una situación como ésta es Talleres. Lleva 35 mil personas jugando en el Torneo Argentino A, que vendría a ser una tercera división. Eso lo puede hacer el Milan, por ejemplo. Yo creo que en los partidos que están jugando, lo que los ganan son los hinchas. Fui a ver el último partido contra Racing y me parecía raro cómo estaba jugando Talleres porque no tiene equipo pero los hinchas son una cosa impresionante. Me ponen la piel de gallina. No puedo creer la gente que lleva Talleres en cada partido.

–¿Qué es Humberto Bravo actualmente?
–El título que me pondría ahora es el de padre. Estuve casi 15 años alejado de mi familia y uno ahora ya es grande y aprovecho para estar con ellos. También estoy muy ligado al fútbol. Las veces que se me han acercado, nosotros hemos aportado (a Talleres). Incluso le trajimos jugadores que después le rindieron.

Humberto Rafael Bravo. El temible goleador del mejor Talleres

»Nació el 2 de febrero de 1951, en Añatuya, Santiago del Estero.
»La historia dice que jugó en Talleres desde 1974 hasta 1981.
»Ganó cinco títulos con la camiseta albiazul.
»Marcó 72 goles en el club de barrio Jardín.
»También tuvo pasos Independiente de Avellaneda, Quilmes y Deportivo Maipú de Mendoza.
»En Francia lució los colores de París FC club.
»Uno de los goles que marcó su carrera en Talleres fue el que le hizo al arquero de Ferro Carlos Barisio, a quien le cortó un invicto de 1.709 minutos, un récord sin igual.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo