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Gloria, no abras la boca

AA siete días del debut ante Boca Unidos, el Albirrojo igualó 1-1 con Chacarita. Sigue en levantada, aunque tiene distracciones.a

–Papi, ¿vamos a venir el sábado que viene a ver la Gloria?
–Sí, hijo. El sábado seguro que estamos acá...

Hacía un ratito que Jorge Carranza había levantado esa Copa. Esa que no pudo ser ante Talleres. “Ahora en el vestuario la besamos todos”, decía un directivo al pasar, como dejando en claro que aunque no importe demasiado un título en un amistoso, sí importa.

Ayer, Instituto empezó realmente a jugar la B Nacional. Con un marco sin demasiada expectativa. Tal vez con menos hinchas de lo que la dirigencia imaginaba. Pero seguramente las conclusiones que dejan el amistoso ante Chacarita son positivas. Y más allá de ese frío 1-1, que se definió por penales (3-2, con el Loco Carranza atajando tres disparos a los rivales y convirtiendo el definitorio), el aplauso del final es un motivo para empezar a despegarse definitivamente de aquel final traumático del torneo pasado ante Tiro Federal. Aquel del triste 3-0 en contra. Aquel de los jugadores corriendo la manguera de la Policía. Aquel de los desmanes y de las balas de goma de un final tristísimo.

Tal vez en esos penales pueda empezar a vislumbrarse el nuevo Instituto de Claudio Vivas. Borrando, de a poco, aquella luz de alarma rojo intenso que apareció en el clásico ante Racing, con esa derrota que tanto disfrutó Marcelo Bonetto. Y que tanto sufrió el hincha, hundido en la misma (triste) realidad.

Desconcentraciones, sí. "Tengo la sensación de que hace seis meses vengo viendo el mismo partido", decía un fanático en la platea albirroja. Es que ese inicio ante Chacarita se pareció mucho  al final del ciclo anterior comandado por el propio Bonetto.

Si ya a los 11 minutos estaba ganando la visita. El mediocampo durmió, José Tabarez (está impecable) la cambió de frente, y ese enanito que juega hermoso llamado Pisano se la clavó desde afuera al palo más lejano de Carranza. Era el 1-0 y también el primer coletazo de malhumor en la gente. “Damiani, largala antes”, gritó un pelado impaciente. Pero, de a poquito, el equipo de Vivas empezó a leer el manual de su propio entrenador. Ese que dice que “hay que tener mayor posesión de pelota que su rival”. Entonces, la bocha comenzó a pasar por los pies de Zapata, también por Agustinoy y siempre, pero siempre, terminando en Torresi. Y fueron los mejores minutos del Albirrojo. Esos minutos que entusiasmaron al hincha. Fue sobre el final del primer tiempo y en gran parte del segundo. Con buen toque. Con llegadas. Y con un Tortuga Fernández que amaga con ser la gran rebelación de la temporada.

Justamente una gran acción personal del ex River, terminó en un jugadón colectivo. Fernández gambeteó de derecha a izquierda, llegó hasta el área y abrió hacia Ribolzi. El Ruso metió en profundidad para Romero y el Chino clavó un centro justo para Torresi, que de cabeza puso el 1-1. Fue un aplauso cerrado.

Y pudo ganarlo la Gloria en los 90 minutos, con un mano a mano que desperdició Lentini o con un centro de Gagliardi que dio en el travesaño.

Igual, alcanzó para ilusionar al hincha. Como aquel padre con su hijo en los pasillos del Monumental. Ellos esperan que pasen estos siete días. Para volverse a ver.

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