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Córdoba

Giacomino plastifica el transporte y chau cospel

La Municipalidad entregará 500 mil tarjetas gratis, luego de firmar el contrato por 10 años con Siemens y Metronec. Es el final del cospel.

Año 1985, acta de nacimiento: el intendente Ramón Mestre ordenó pegar carteles en los colectivos del transporte urbano de Córdoba que marcó la creación de un nuevo sistema. “Señor usuario: hasta el 18 de abril, usted podrá pagar con dinero y con cospel. A partir de esa fecha, sólo con cospel. Tome sus recaudos”.

Año 2011, acta de defunción: el intendente Daniel Giacomino anunció que antes de dejar su mandato, en diciembre, dará fin al sistema de cobro con cospeles en las líneas urbanas, el que será reemplazado en forma paulatina por el uso de la tarjeta sin contacto. Inundará el sistema con 500 mil plásticos que se entregarán en forma gratuita, por lo que cubrirá prácticamente el total de corte de boletos diarios, que ronda los 700 mil.

La información fue confirmada a Día a Día por fuentes calificadas de la Secretaría de Transporte municipal, a cargo de Marisa Dasso, desde donde indicaron que la medida se hará efectiva una vez que el intendente Giacomino firme el contrato con las empresas Siemens-Metronec. Estas dos compañías ganaron una licitación por 10 años que rondará los 400 millones de pesos.

Justamente estas firmas se convirtieron en el blanco de las críticas del radicalismo y del juecismo por ser la única alianza económica que se presentó en el proceso licitatorio, con dos propuestas para manejar en una década la logística, reparto y control de las tarjetas sin contacto.

Si bien el intendente no firmó aún el contrato con las empresas, anticipó esta semana que la rúbrica está prevista para dejar concretado su intención política de erradicar el cospel, después de 26 años en el bolsillo de los cordobeses.

Una vez que se realice la firma, el Ejecutivo tendrá un plazo para cumplir con la aplicación del cambio.

En una primera instancia, Siemens-Metronec deberán entregar tarjetas sin costos para los usuarios. Esos pases hoy tienen un valor para los pasajeros de 5 pesos, además del monto que cada uno cargue para los viajes. De acuerdo con los datos que tuvo acceso este medio, habría una “invasión” de 500 mil plásticos, sin costo alguno, para que, de esta forma, adopten el medio de pago.

Los plásticos siguen siendo poco demandados. La idea de inundar el mercado es porque en la actualidad sólo el 21 por ciento de los usuarios paga sus viajes con tarjeta sin contacto, el resto opta por los cospeles. Incluso en las empresas privadas, Coniferal y Ciudad de Córdoba, el porcentaje que paga con tarjeta no llega al 20 por ciento. En Tamse, en cambio, su presidente, Ignacio Olocco, dijo que el panorama es mejor porque hay un 34 por ciento de los pasajeros que sube al colectivo con el plástico.

La tarjeta es requisito para el abono escolar y el boleto social, que sólo pueden abonarse con estos plásticos, por lo que el número de usuarios “puros” que escoge este medio de pago no es numeroso. La mayoría se trata de personas jóvenes o universitarios, según confiaron desde Tamse. Desde las privadas también coincidieron en que la familia cordobesa sigue eligiendo el cospel porque es la manera que tiene arraigada de comprar viajes.

Una vez que Giacomino deje firmado el contrato, tendría que darse el inicio de la readaptación en el prepago del transporte urbano en un plazo no mayor de 30 días.

“La demora total puede ser de cuatro a seis meses para transformar todo el pase del cospel a la tarjeta. Se van a entregar gratis, pero con el contrato, al mes se puede empezar con los repartos masivos”, precisaron desde el Ejecutivo.

Otro detalle sustancial es que se sumarán bocas de expendio, las que aumentarán de 500 a 1.500, con mayor llegada a los barrios. Unas de las principales críticas que plantean los usuarios y los empresarios es por el poco desarrollo de este sistema en los negocios de la periferia, por lo que a la faltante de cospeles, le agregan los escasos lugares para realizar las recargas de las tarjetas.

La nueva herramienta de pagos también permitiría, como en la actualidad, transbordos de una línea a otra, sin el cobro de un segundo boleto, siempre que el tramo de intercomunicación sea de una hora. Lo nuevo para los cordobeses será la posibilidad de realizar cargas virtuales, tal como se hace hoy con los teléfonos celulares, a través de un código personal.

Empresarios, reacios. Las empresas privadas dijeron a este medio que aún no fueron informadas del cambio del sistema y que desconocen las fechas del lanzamiento, pero advirtieron que el nivel de inserción del cospel en los cordobeses es tan elevado que costará mucho la readaptación del sistema a la tarjeta.

“Cada vez tenemos más problemas porque no se consiguen cospeles. Para nosotros sería mejor la tarjeta, porque otorga más control al sistema, pero para que se dé es necesaria mucha inversión y no la hacen. Hoy en los barrios no hay ni cospeles, cada vez más los choferes reciben dinero”, se quejó uno de los empresarios de los colectivos urbanos, que pidió en esta instancia la reserva de su nombre.

Horacio Villarreal, de la firma Coniferal, dijo a Día a Día que hoy el “uso de la tarjeta está en una meseta”.

“Está bueno que las empresas tengan la distribución de los posnet en los barrios porque faltan en muchos sectores de la ciudad. Pero el cospel está muy presente, muy arraigado”, dijo el empresario, con muchos años en el sistema.

Desde el Ejecutivo municipal se mostraron optimistas en que se pueda dar una correcta aplicación del nuevo sistema de pago, favorecido por una verdadera inundación de tarjetas, para que los cordobeses se enganchen de una vez con los plásticos y erradiquen las fichas, a las que están tan acostumbrados.

“La intención de Giacomino es irse de la gestión dejando un nuevo sistema de pago para el transporte urbano. Con la tarjeta se acabarán muchos problemas. Entre otras cuestiones, las clásicas especulaciones y la retención de los cospeles cuando hay ajustes de tarifas, que obligan a cambiar las series o a devaluar la ficha. También se podrá resolver otro problema común, que aparece cuando hay falencias en la distribución, por ejemplo, por un conflicto con el personal que hace estas tareas. Con la tarjeta se le estará dando mucha más comodidad y certezas a los usuarios, además, claro está, de modernizar el sistema y dotarlo de más herramientas de gestión”, explicaron desde la mesa chica del intendente.

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El cambio
Una vez firmado el contrato por el intendente Daniel Giacomino, en 30 días se comenzará con el plan de readaptación del sistema, que erradicará, luego de 26 años, el cospel:
-Se entregarán 500 mil tarjetas gratis.
-Se ampliará la cantidad de bocas de recarga de la tarjeta 500 a 1.500, con especial atención a los barrios.
-Los nuevo plásticos podrán recibir cargas virtuales.
-El uso de la tarjeta hoy esta en torno del 21% y se apunta a que crezca paulatinamente.

La tarjeta: 20 años sin suerte
La tarjeta electrónica tuvo su primera versión en 1991, durante la gestión de Rubén Martí.
-Red Bus tuvo la primera experiencia. Hubo muchos problemas por su alta sensibilidad. “Si los usuarios tienen las manos con grasa o chocolate, la tarjeta no funciona”, denunciaron en esa época los choferes en un comunicado.
-Sólo había 150 puntos de ventas de tarjetas.
-Las primeras líneas en recibirla fueron el corredor 3 y los trolebuses.
-Por la Guerra del Golfo se demoró el lanzamiento porque era necesario importar microcomponentes.
-Recién el 20 de febrero de 1992 se extendió a toda la flota.
-En 1992 alcanzó su pico más alto en el uso, con el 30 por ciento del sistema.
-Sólo el 10 por ciento de los usuarios utilizaba la tarjeta electrónica en 1994. La mayoría eran boletos universitarios.
-Hoy es un medio usado casi, en su mayoría, por pasajeros con el boleto social o escolar.

El cospel: 26 años rodando bondis
El pago con cospeles en el transporte urbano se inició en la gestión del intendente fallecido Ramón Mestre. El distribuidor original fue Emir SA. El lanzamiento fue en abril de 1985.
-Una ficha tenía un costo de un austral.
-En 1989, llegó a valer 51 australes cada ficha, y para subir al bondi se necesitaban dos cospeles.
-La empresa Siemens, actual prestataria, se hizo cargo del reparto en 1992.
-La primera serie de fichas trajo problemas por la cantidad de falsificadas. Había 4 mil truchas por día, por lo que la administración de Rubén Martín dispuso que una nueva serie se acuñara en la Casa de la Moneda
-Desde su aplicación a la fecha cambió de formas, color y peso.

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