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Fe en atacar

De chico era monaguillo y eso explicaría su gusto por la vestimenta oscura que luce en el banco. Pero entre rezo y rezo, le daba a la pelota como Dios manda y fue un delantero que llegó a jugar cuatro partidos en la selección sub-21 alemana. Hoy, Joachim Löw, de él se trata, es el entrenador del seleccionado germano y rival de Argentina en un clásico mundial que otorga como premio el pasaporte a las semifinales.

En 2004 ya era técnico, dirigía en Austria y sorprendentemente lo convocaron como ayudante de Jürgen Klinsmann para conducir al seleccionado germano que se preparaba para ser anfitrión del Mundial 2006. Klinsmann lo eligió por sus conocimientos tácticos y por ser un estudioso. Por ejemplo, fue quien elaboró la lista en la que Jens Lehmann se basó para saber como pateaban los penales los argentinos en 2006. Y ese día atajó dos.

Tras la Copa del Mundo, comenzó a escribir su propio historia como entrenador principal tras la renuncia de Klinsmann, y prosiguió con la filosofía de fútbol ofensivo. Mantuvo la columna vertebral del 2006 y la moldeó hasta conseguir un equipo vistoso y contundente, casi sudamericano, que rompe los estereotipos de su país.

"Yo diría que nuestro fútbol tiene un aire latino. Nos gusta la posesión de pelota y acelerar el juego cuando se dan las circunstancias, con una clave que es el movimiento continuo" transmite Löw sus convicciones. Algunas de ellas reafirmadas a partir de su acercamiento al trabajo táctico del holandés Louis Van Gaal en el Bayern Munich.

Al banquillo. Nacido hace 50 años en la ciudad alemana de Schönau/Baden, es el mayor de cuatro hermanos y como futbolista debutó en 1978, año del primer título mundial de Argentina. Su primer club fue el SC Freiburg de Friburgo, la ciudad donde reside actualmente, y cuando se retiró en 1995 por una grave lesión llevaba convertidos 89 goles en su carrera.

El Elfo, como lo apodan (aunque los íntimos también lo llaman Jogi), tuvo su primer trabajo importante como DT en el Stuttgart en 1996 y también dirigió a clubes de Suiza, Austria y Turquía. Su trayectoria en el banquillo no fue resonante y siempre se lo consideró un un técnico poco autoritario con los jugadores. Amante del yoga, no es arrogante ni populista sino culto y educado, aunque en el choque con Inglaterra la cámara lo captó con los dedos en la nariz y tragando mocos. Tal vez por el nerviosismo...

Al frente. Su debut en la Selección se dio el 16 de agosto de 2006 en un amistoso contra Suecia (ganó 3-0) y el primer gran compromiso lo tuvo en la Eurocopa 2008, donde perdió la final frente a España por 1 a 0. En ese torneo lo expulsaron en el encuentro con Austria por un insulto al árbitro. Eso le valió un "reto" de la canciller Angela Merkel, pero después re-encauzó las relaciones. A tal punto que la mandataria lo cubrió de elogios y prometió su presencia en Ciudad del Cabo para alentar al equipo.

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