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Córdoba

En Córdoba, dos tormentas seguidas es igual a un "dramón"

Defensa Civil apunta a un mal desarrollo urbano y al tamaño de la ciudad.

L os 57 milímetros de agua que cayeron entre el lunes y martes en la ciudad no son una catástrofe natural, ni un fenómeno imprevisible. Forman parte del régimen de lluvias para ésta época del año. Sin embargo, las consecuencias fueron fatales: dos muertos durante el primer temporal, y caos urbano al día siguiente.

A los clásicos ríos callejeros, desagües colapsados, árboles caídos y casas inundadas, ayer se sumó el corte de varios semáforos en la zona norte por la baja de tensión en transformadores de Epec, cortes del suministro eléctrico que dejó sin luz al 30 por ciento de los barrios, y un embotellamiento kilométrico en la zona de El Tropezón porque los policías de tránsito estaban afectados a otras zonas.

Veinticuatro horas después de la tormenta, los inconvenientes seguían sucediéndose, porque la reacción de Defensa Civil era insuficiente ante problemas que ya son estructurales, producto de un desarrollo urbano caótico e irresponsable, y obras que brillan por su ausencia. Jesús Almada, director de esta repartición, asumió ante Día a Día que los problemas son evitables, pero que el foco no debería estar puesto en la “reacción”, que según él fue correcta, sino en la infraestructura de una ciudad que se ha vuelto inhabitable por la ausencia de planificación urbana.

“El Comité de Emergencia funcionó a pleno, en forma coordinada con la Provincia, la Policía y la Municipalidad sentadas a la mesa. Lo que ocurre es que vivimos en el ejido urbano más grande del país, con 576 kilómetros cuadrados, y en una ciudad donde se construye en cualquier lado”, dijo Almada.

Según Almada, la Municipalidad tiene potencial para atender las emergencias, pero hay que mejorar en la previsión y concientización social: “Tenemos cuatro camionetas, y hemos recibido insumos y herramientas, pero tengamos en cuenta la topografía de Córdoba que está sobre el pie de las sierras, en una zona sísmica y de fuertes vientos. Hay que educar a la población para afrontar estas tormentas, y hacer las obras pluviales para disminuir los efectos de la lluvia”.

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