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Policiales

El motín, un lustro después

Lo que se juzgó y lo que faltó por el caso.

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Por Anónimo (not verified)

Qué se juzgó

Luego de una instrucción judicial que llevó casi tres años, en octubre de 2007 comenzó la serie de tres juicios en contra de los internos que protagonizaron la rebelión.

En el primero, José Eusebio Villarroel fue condenado a perpetua por la muerte del policía Roberto Cogote.

En el mes de noviembre, fueron llevados a juicio 24 de los internos que intentaron fugar a bordo del camión. Uno solo –el autor de la opinión que acompaña este informe– sería absuelto, y casi todos los otros recibirían condenas leves y unificación muy favorables. El único sobreviviente de la cabina del camión, Víctor Luna, recibió 15 años de prisión, porque se entendió que era consciente de que llevaban un rehén como escudo humano.

En diciembre se inició un juicio histórico en el que fueron llevados al estrado 59 internos, insólitamente encerrados en jaulas para que presenciaran el proceso. Las audiencias, llevadas a cabo en el majestuoso hall de Tribunales II, se extendieron hasta febrero de 2008, y allí se pusieron al desnudo buena parte de las graves falencias del Servicio Penitenciario, y la enorme desidia con la actuó el gobierno de De la Sota en relación a su política carcelaria. Pero la Cámara Séptima del Crimen condenó a casi todos los imputados, aplicando severas penas de ente 13 y 16 años a los principales acusados, y una escala menor de entre tres y 12 años para el resto.

Qué no se juzgó

Varias deudas pendientes quedaron luego de que la Justicia dictara el 22 de febrero de 2008 la última de sus sentencias. La principal y más apuntada por los organismos de derechos humanos fue la omisión de determinar las responsabilidades que tuvieron las autoridades provinciales de ese momento sobre la situación carcelaria. Un penal con capacidad para 870 internos, estaba reventado con 1670 personas, esto es, un 191 por ciento excedida. Esto derivó en situaciones de hacinamiento, falta de higiene, falta de tratamiento penitenciario, y en definitiva, marcado incumplimiento de la ley 24.660 de ejecución penitenciaria.

Tampoco la Justicia analizó la responsabilidad de un oficial del Eter que ingresó a la cabina del camión y presuntamente masacró a los sobrevivientes. Aunque el episodio está registrado por las cámaras de Teleocho Noticias y relatado a la Justicia por el único sobreviviente de la cabina, el fiscal a su momento decidió “archivar el hecho histórico”.

Otras dos muertes quedaron impunes: la del penitenciario Pablo Ferreyra, muerto a minutos de la salida del camión, seguramente por un balazo disparado desde el penal; y la del interno Víctor Bazán, abatido en la azotea por el disparo de un francotirador.

La otra deuda pendiente son las vejaciones que recibieron en la ex Cárcel de Encausados, la veintena de fallidos prófugos. Allí fueron desnudados, golpeados y algunos de ellos violados. En noviembre de 2009, la Justicia decidió elevar a juicio esa causa, que tiene a tres policías procesados. Se juzgará este año.

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