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El gol que nunca llegó

S e suponía que fuera el Mundial de Lionel Messi, su oportunidad dorada para finalmente brillar con la selección argentina como lo hace con el Barcelona. En cambio, terminó en otra decepción mayúscula.

Messi se despidió de Sudáfrica sin anotar ningún gol y con la cara pintada de frustración al sucumbir ayer 4-0 ante Alemania en los cuartos de final del torneo.

Es el segundo Mundial consecutivo en el que Messi dice adiós en los cuartos de final, y nuevamente el verdugo es Alemania. Hace cuatro años, sin embargo, el zurdo fue dejado en la banca en el partido en el estado Olímpico de Berlín.

"Ha jugado un gran Mundial y te digo que verlo llorar a Messi en el vestuario... El que me dice que Lio no siente la camiseta es un estúpido", afirmó el técnico argentino Diego Maradona.

La Pulga llegó a Sudáfrica consagrado como el mejor jugador del planeta, una fuerza imparable en su club español y llamado a ser la gran figura del torneo.

Aunque tuvo sus momentos brillantes, especialmente en la primera ronda, los goles nunca llegaron. "Cuando pateó se levantó la pelota o porque los arqueros fueron figuras, nada más que por eso", dijo Maradona para explicar la falta de gol de su estrella. El portero nigeriano Vincent Enyeama le negó varios gritos cantados en el primer partido, una victoria 1-0 de Argentina en la que Messi fue por mucho el mejor de la cancha. Sus endiabladas gambetas y visión de juego estuvieron en su máxima expresión en el triunfo 4-1 sobre Corea del Sur, en el que participó en casi todos los goles. Pero, nuevamente, tuvo la pólvora mojada. No se preocupen, el gol llegará, repetían todos en Pretoria.

El festejo tampoco llegó en el 2-0 sobre Grecia para cerrar la primera fase, en la que a sus entonces 22 años Messi se convirtió en el argentino más joven en llevar la cinta de capitán. Dos días después cumplió 23. Los griegos descubrieron la fórmula para al menos contener al dínamo de Rosario: una celosa y, por momentos, dura marca que provocó las repetidas quejas del técnico argentino.

Todavía sin el ansiado gol de Messi, Argentina derrotó 3-1 a México en los octavos de final, en otro partido en el que la defensa no se guardó nada a la hora de entrarle fuerte al Pulga. Nuevamente se airearon las quejas de Maradona sobre el arbitraje.

Y lo peor llegó al final. Alemania, esta vez sin tener que recurrir a las repetidas faltas, le cerró las avenidas a Messi. Lo aisló de sus compañeros, y el jugador del Barcelona ni siquiera pudo rematar con claridad al arco.

La imagen final de Messi en Sudáfrica es saliendo cabizbajo del estadio Green Point de Ciudad del Cabo. A sus 23 años, el futuro de la selección todavía está cifrado en la zurda maravillosa de Messi, quien llegaría al Mundial de 2014 en plenitud de condiciones.

Resta por ver si, para entonces, se sacude la mala racha que arrastra con la selección mayor, con la que tuvo una gris eliminatoria sudamericana y perdió la final de la Copa América de 2007 ante Brasil.

El tiempo pondrá las cosas en su lugar para Messi y para todos.

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