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El encierro se alivia con un porrito

La Justicia absolvió a un preso al que le hallaron dos "porros" al considerar que era consumo personal.

La Justicia Federal de Córdoba sobreseyó a un preso al que se le encontraron dos cigarrillos de marihuana en su celda del Establecimiento Penitenciario Nº 7 (ciudad de San Francisco) por considerar que esa cantidad era para consumo personal y que, por ende, no representaba un peligro concreto.

La novedosa resolución, dictaminada ayer por la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba, sienta un precedente interesante en la cuestión de la penalización de tenencia de marihuana para consumo personal, dado que hasta el momento no se había determinado qué ocurriría con el caso de una persona que estuviera presa y fumara cannabis en el ámbito privado de su celda.

En este caso particular, el juicio era contra un preso al que le habían encontrado un cigarrillo y medio de marihuana debajo de su almohada.

De esta manera, los jueces Octavio Cortés Olmedo, Luis Roberto Rueda y Abel Sánchez Torres fundamentaron: “De lo dicho se desprende que el detenido, si tenía la droga debajo su almohada, la poseía bajo su órbita de intimidad, en tanto no puede suprimirse de modo completo esta esfera aún encontrándose en prisión, pues la condición humana no queda abolida por la privación legítima de la libertad...”.

La Fiscalía del caso no compartió la mirada del Tribunal, lo cual se entiende en la justificación de su pedido de condena, expresado de la siguiente manera: “Fundamentó su oposición al pedido de inconstitucionalidad al entender que (...) el imputado se halla privado de la libertad y alojado en un establecimiento penitenciario, hecho que configuraba –por las características del encierro– un peligro real y concreto”.

Criterio de la Corte. Sin embargo, la respuesta de la Sala B fue contundente al aplicar el criterio de la Corte Suprema de Justicia en la causa “Arriola”, que define que la tenencia para consumo no es punible cuando se produce en el ámbito privado, sin ocasionar peligro para terceros.

“Como se ha expresado, es doctrina que cuando la tenencia para uso personal no ofende ni pone en riesgo la salud pública, deviene inconstitucional punirla (...). Aquella venta de droga, que en principio es ilícita, luego, en poder del tenedor ya no resulta punible dado que es tenida en la intimidad para su uso personal”, se explica.

De todas maneras, el fallo no deja de hacer hincapié en la necesidad de investigar cómo fue que ingresó la droga al penal de la ciudad del este provincial.

“Resta decir que en el ámbito de los institutos carcelarios no se admite la tenencia o existencia de material estupefaciente, razón por la cual deben investigarse los modos o mecanismos por donde ha sido introducida la droga y aplicarla ley en orden a esos ilícitos”, argumentaron los jueces.

De esta manera, se investigará quién y cómo metió el “porro”, pero no al que lo prendió.

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