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Ocio

El Cielo está encantador

El Flaco Pailos despliega todo su arsenal en Carlos Paz con “Flaquito feo... casi un ángel”.

Por Natalia Torres

“Esto es una interpretación libre del Cielo”, anuncia una voz en off antes de que se levante el telón de Flaquito feo... casi un ángel, la nueva obra del Flaco Pailos. Y vaya si la versión es libre: cuando las luces se encienden, el Japo Molas, compañero escénico de Pailos, aparece vestido de ángel. Luego, el Flaco surge para ponerse en la piel del Todopoderoso. Aunque este Dios tiene algunas particularidades: toma mate, dialoga con el diablo por Messenger y dirige un delivery de agua bendita. Y es justamente el Cielo el escenario de la mayoría de los chistes que el Flaco tira en este primer segmento, estructurado como un diálogo con el “angelito” Molas.

Como todo buen capocómico, Pailos sabe que no debe saturar al público con su presencia. Por eso, introduce pequeños cuadros de baile a cargo de un grupo Makumba entre los que sobresale Roxana, una morocha que se destaca por carisma, habilidad y curvas. También interviene en el espectáculo el mago Matus, joven y con gran dominio escénico. Tanto los segmentos de los bailarines como la intervención de Matus tienen la duración y el peso suficientes como para funcionar como separadores sin hacer que se pierda el hilo de la obra.

Para los últimos dos tercios del show, el Flaco y el Japo vuelven sin disfraz y comienzan a explorar humoradas que apuntan hacia la televisión. Y eso desemboca en un segmento que va en camino de convertirse en un clásico: los doblajes. Indiana Jones correntino, Kung Fu aporteñado, La Guerra de las Galaxias santiagueña y Brigada A con tonada cordobesa. Delirante y muy efectivo.

Minutos después, un poco de baile y de música (el Flaco se calza la guitarra y canta como el mejor) puntean el camino hacia el final de un show donde no hacen falta concheros ni plumas para pasar un excelente rato. El humor, aquí, es el verdadero Dios.

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