?>
Ocio

Diego El Cigala, el Messi del flamenco

Como alquimista, todo lo que toca parece convertirlo en oro: Diego El Cigala dio un concierto superlativo en la presentación de “Tango” en el Libertador.

Los talentosos hacen ver simple lo que para el resto es imposible. En la noche del miércoles, sobre el escenario del Teatro del Libertador, Diego El Cigala hizo que se dieran la mano con asombrosa naturalidad el flamenco y el tango, borrando fronteras con una sonrisa encantadora, a bordo de esa mágica manera de cantar. Es que, definitivamente, se trata de un artista superlativo, llamado a hacer historia.

Los allí presentes (algo más de mil personas) tuvimos la fortuna de ver el estreno mundial de Tango, lo que será su próximo CD y DVD que será registrado en los shows en Argentina –principalmente en el teatro Gran Rex de Buenos Aires–. Claro que para coronar semejante despliegue, El Cigala se rodeó de un puñado de músicos maravillosos de los palos del jazz, el flamenco y el tango. Todo estuvo en su justa medida.

El comienzo fue con Garganta con arena, de Cacho Castaña, con el misterioso serpenteo de la guitarra flamenca de Diego El Morao como signo diferencial; y siguió con Las cuarenta, que lamentablemente pagó el precio del ajuste de sonido y el piano tapó todo. Ahí nomás comenzó el desfile de estrellas: Juanjo Domínguez entró de punta en blanco con su guitarra en mano y la rompió con El día que me quieras; Andrés Calamaro aportó su cuota de carisma a Los hermanos (Yupanqui) y se “expuso” a cantar al lado de semejante bestia. “Yo puedo cantar tangos… pero otra cosa muy distinta es que cante Diego, él resiste cualquier mirada crítica”, había dicho el propio Salmón a una nota en La Nación semanas atrás. Nostalgias fue una de las que mejor mantuvo el fluir del flamenco; y para Alfonsina y el mar se sumó el gran bandoneonista Néstor Marconi (más un violín y viola) y la cosa ya sonaba como gran orquesta.

Se notaba un cierto clima de improvisación en escena, con el propio Diego llamando desde el escenario al próximo invitado y conversando con sus músicos cuestiones del repertorio. Así era incesante el recambio en escena, e incluso hasta en un momento quedaron solos Marconi, Domínguez y Cigala para una estremecedora versión de Niebla del Riachuelo. También hubo lugar para unas coplas flamencas y para revivir, sobre el final del show, los éxitos como Lágrimas negras (faltaron las sutilezas de Bebo Valdés), Inolvidable (otra vez con Calamaro) y Dos gardenias, ya en los bises. Los estruendosos aplausos dejaron la pregunta servida: ¿por qué no había hecho esta genialidad esto antes?

Sumate a la conversación
Seguí leyendo