Policiales

Desarticulan banda de estafadores virtuales

Se trata de un preso del Penal de San Martín, su esposa, su hermana y el empleado de una joyería. Son responsables de un centenar de hechos.

Cuatro personas, entre ellas un preso del Penal San Martín, fueron detenidas ayer, acusadas de integrar una banda que realizó cerca de un centenar de “secuestros virtuales”, delito que consiste en una llamada telefónica que se realiza a una víctima elegida al azar, para informar el supuesto rapto de un familiar y reclamar el pago de un rescate bajo amenaza de matar al rehén si alguien llama a la Policía.

Entre los detenidos se encuentra un recluso de la Penitenciaría de barrio San Martín, identificado como Claudio Cristian Romero, quien cumple una pena de reclusión perpetua porque en 1996 asesinó a la esposa de un comisario e intentó matar también al policía. Además, capturaron a su esposa, a su hermana y al empleado de una joyería céntrica, durante una serie de operativos en los que fueron secuestrados 21 mil pesos, 300 dólares, joyas y electrodomésticos.

La banda es responsable de un centenar de “secuestros virtuales”. Estafaron a ciudadanos de las ciudades de Alta Gracia, Villa General Belgrano, Río Ceballos, Unquillo y Laguna Larga.

El comisario Alejandro Mercado, jefe de Delitos Económicos de la Policía, explicó la operatoria de la banda al señalar que el recluso buscaba un número telefónico por azar en la guía de alguna de esas localidades y comenzaba a “trabajar” a sus víctimas. Primero, les decía que era de la Policía Caminera y que un familiar había sufrido un accidente, preguntaba cuál de los integrantes de esa familia estaba ausente y al obtener un nombre simulaba preguntarle al supuesto herido si se llamaba así.

“Luego revelaba que en realidad todo se trataba de un secuestro. Que se había equivocado de víctima, pensando que ésta tenía más dinero pero que pretendía obtener al menos alguna suma. También pedían joyas o electrodomésticos”, dijo Mercado.

La entrega se cumplía luego en una plaza del barrio Marcos Sastre de la ciudad de Córdoba, cerca de la villa El Chaparral. La indicación de los estafadores era que las víctimas dejaran todo en un canasto, dentro de una bolsa. “Después vendían los objetos en una joyería céntrica de avenida Olmos. Por eso está detenido un empleado de ese comercio”, dijo el jefe policial.

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El texto original de este artículo fue publicado el 06/04/2011 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.
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