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Argentina

De putos, maricones y trolos

"Puto el que lee", está escrito en el banco de un aula, serigrafiado con un sacapuntas a modo de "carnada" para cazar a giles. "No seas puchero, hacele fondo blanco a esa botella de una vez que tenemos que salir para el boliche", le ordena un amigo a otro a punto de iniciar una noche de joda. "No podés ser tan trolo, ¿cómo te vas a poner esos pantalones ajustados", aconseja, en medio de carcajadas, el hermano mayor al menor.

A estas situaciones, todas muy cotidianas, se le podrían agregar otras en las que las palabras "marcha atrás", "comilón" (o su conversión a la cordobesa "comechingón"), "bala", "balín" y "maricón" refieren, desde hace años, a lo mismo: a personas homosexuales.

Hoy, si los votos alcanzan y se habilita la sesión, el Senado y la sociedad se pondrán a prueba. En juego está la igualdad de derechos. No más que eso. Lo de "guerra de Dios" o "plan del diablo" son sólo espasmos de una institución atrasada y peleada con la lógica evolución de las sociedades.

De aprobarse el matrimonio igualitario, todas las personas, indistintamente de su orientación sexual, podrán gozar de los mismo beneficios (para las obligaciones sí son iguales, claro). Para más adelante quedará la tarea de borrar la connotación segregativa a las palabras bala, maricón, trolo y puchero. Esa discusión no se dirimirá en un recinto. Se trata de una elaboración colectiva que nos pondrá a prueba a todos.

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