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De la bici de Batman a un Murciélago

“Quién lo iba a pensar. Lucas tenía la bici de Batman y terminó siendo un Murciélago, ja, ja”, lanza uno de sus amigos.

“Quién lo iba a pensar. Lucas tenía la bici de Batman y terminó siendo un Murciélago, ja, ja”, lanza uno de sus amigos. Era una bici flaquita, toda negra. Y todos lo llevaban en el pelotón. Él se mandaba sin importarle nada y si se caía, se levantaba. ¿Miedo? No, era una palabra difícil de registrar en su cabeza. “Yo pedaleaba como todos e iba escuchando la bici de los otros y los seguía. Siempre hacía así y ya nos habíamos acostumbrado a todo. Hasta que un día escuché: ‘¡Cuidado, que viene Lucas!’. Resulta que estaba la bici de mi hermano atravesada por el medio de la calle y él vio que llegaba así que agarró y saltó. Yo me la comí, volé por el aire y me llevaron a casa lleno de tajos y moretones.

La bici estaba hecha pomada”, recordó Lucas en la anécdota que nadie olvida. La bici “de Batman”, qué paradoja de la vida. Justamente, de jugar con la pelota en una bolsa de nylon, de pedalear en la oscura bicicleta del héroe de historietas terminó siendo un murciélago, consagrado en la Selección Argentina de Fútbol para Ciegos.

“Ja, la verdad que así es el destino, pero uno supo como construirlo. Fui campeón del mundo dos veces (2002 y 2006). Gracias a mis amigos del barrio me convertí en un carrilero por derecha, aprendí a marcar y me sirvió muchísimo para este presente”, finalizó.

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