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Argentina

Cristina le pone la lupa a las compras de las obras sociales

Remedios. Quiere emprolijar el poder de compra de medicamentos de los sindicatos.

La presidenta Cristina Fernández firmó ayer el decreto de promulgación de la ley de regulación de las empresas de medicina prepaga, recientemente sancionada por el Congreso nacional, y puso en marcha de un sistema para evitar la falsificación y robo de medicamentos en esa cadena de comercialización.

El pedido de la jefa de Estado para transparentar el sistema de salud argentino se hizo horas después de que se conociera la decisión de la Justicia de procesar a tres personas vinculadas a la obra social de Camioneros, en el marco de la causa por los medicamentos falsos (ver más página 12).

En un acto llevado a cabo en la Casa de Gobierno, Cristina hizo hincapié en el crecimiento que tuvieron las obras sociales de los sindicatos durante la gestión de su marido y antecesor, Néstor Kirchner, y en la actual gestión que ella comanda. Al respecto, destacó que tuvieron un crecimiento de 526 por ciento e insistió en que se deberá trabajar para transparentar y emprolijar su impresionante poder de compra.

“En 2003, las obras sociales recaudaban 3.129 millones de pesos y en 2010 recaudaron 19.610 millones de pesos”, argumentó la titular de la Casa Rosada.

La Presidenta volvió a escena después del durísimo discurso de la semana pasada contra los sindicatos y las especulaciones tejidas en torno a su salud. En cadena nacional, la primera mandataria se mostró entera y con buen temple, aunque con un discurso mucho más moderado.

La ruta de los remedios. Con el sistema de trazabilidad, el Estado controlará el mercado de los medicamentos oncológicos, hemofílicos y para enfermos de HIV (los fármacos más costosos del mercado). De esa manera, el Gobierno nacional podrá controlar los medicamentos para saber el recorrido que realiza un fármaco desde su producción hasta venta a un consumidor final.

Sin temor. Al promulgar la ley que regula la medicina prepaga, la jefa del Estado dijo que no hay que temerle a esa normativa porque no se está buscando que alguien se funda, en alusión a los reclamos que formularon al respecto representantes de ese sector empresario. “Hay que desmitificar esto de la regulación, que no significa afectar la rentabilidad. Eso fue un verso de las políticas neoliberales de los años ‘90 que ya no se lo traga nadie. Debemos ser sensatos para dejar de repetir como loros lo que se venía diciendo”, sostuvo.

Al respecto, Cristina remarcó que este tema constituye una política de Estado y que el sector de las prepagas no estaba regulado.

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