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Con Melbourne en la cabeza

Rafael Nadal, el número uno del mundo, debuta en la madrugada de mañana en el Abierto de Australia. Necesita mostrar que está entero para soportar a todos los que buscan destronarlo de la cima.

Melbourne es la ciudad que mejor calidad de vida ofrece a sus habitantes, de acuerdo numerosos estudios que distintos organismo internacionales han realizado. Y los eventos que alberga seguramente forman parte de ese bienestar, entre ellos, el Abierto de Australia que comenzó anoche. Para los argentinos, la presencia de 10 de nuestros representantes es una motivación, sobre todo la del cordobés David Nalbandian y la del tandilense Juan Martín del Potro, que debutaban en la madrugada de hoy (ante el francés Gicquel y el alemán Zverev, respectivamente). Pero la mirada estará puesta en lo que produzcan, fundamentalmente, los que pelean por ser el mejor del planeta.

En ese sentido, el español Rafael Nadal llega con la intención de ganar este Grand Slam. El español, número uno del mundo, debutará en la madrugada de mañana, ante el belga Christophe Rochus, a quien nunca enfrentó.

El accionar de Nadal ha sido ascendente hasta aquí en el Abierto australiano, ya que llegó a tercera ronda en 2004, a octavos de final en 2005, no jugó en 2006, arribó a cuartos de final en 2007 y a semifinal el año pasado. Si la correlación siguiera por ese camino, el español podría celebrar levantando la copa que el año pasado alzó enMelbourne el serbio Novak Djokovic.

¿Será? Pero Rafa, que no gana un torneo desde que quedó como número uno del mundo (en agosto de 2008), llega con las dudas que despierta su físico, tan gastado por su forma de jugar.

Más allá de esta situación, el español es una de las caras más buscadas por los espectadores. Sin embargo, el tenista de Manacor se sumó a Roger Federer, quien pidió que este certamen se juegue más adelante en el calendario. "Me encantaría tener el primer Grand Slam de la temporada un poco después. Creo que el sentimiento general es el mismo: uno comienza la temporada y a la semana hay que jugar uno de los torneos más importantes del año", analizó Nadal.

Críticas. Más allá de las maravillas y bondades que ofrece el Abierto de Australia, las críticas también recaen sobre él. A la fecha en la que se disputa actualmente (muy temprano, en el calendario de la ATP y la WTA), a muchos no les gusta la superficie que, desde el año pasado, tienen las canchas del complejo tenístico ubicado en Melbourne Park.

Entre ellos, el suizo Roger Federer, tres veces campeón de este certamen y que, si vuelve a obtenerlo, alcanzará a Pete Sampras como más ganador de torneos de Grand Slam en la historia del tenis (el estadounidense tiene 14), fue de los que habló sobre el polémico Plexicushion (una mezcla de látex, goma y partículas de plástico). "Es demasiado lenta", se quejó el número dos del ranking mundial. Más allá de que protege de mejor manera la integridad física de los jugadores (el rebound ace, el piso anterior, provocaba muchas lesiones), a los jugadores no les sienta cómodo.

Pero mientras el mundo mira cómo se acomoda ante la crisis financiera que vive, el Grand Slam australiano muestra su solidez incrementando en más de 12 por ciento el monto de los premios, que trepan a los 16 millones de dólares.

El Grand Slam australiano vivió momentos malos, a punto tal de que casi perdió su categoría de Grand Slam en algún momento. Pero supo mantenerse de pie y hoy se muestra firme. El movimiento de espectadores que tiene es altísimo y los sponsors sobran.Y, en lo deportivo, promete en un inicio de temporada con muchos interrogantes, lo que la vuelve muy atractiva.

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