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Ocio

Con el corazón en la boca

Diego El Cigala, el conmovedor cantaor flamenco, cuenta porqué se le ocurrió adentrarse en el mundo del tango. El miércoles graba un CD y DVD en el Libertador.

Por fin aterriza en Córdoba un evento de esos que desde lejos generan envidia: Diego El Cigala, esa bestia instintiva y única que tiene por ADN ser cantaor flamenco, registrará en nuestro Teatro del Libertador un CD y un DVD en vivo sobre su nuevo proyecto, Tango. Cual alquimista, este madrileño de 41 años ahora se propone recrear la magia que consiguió al poner en combustión su voz ajada con los boleros –en el disco Lágrimas negras, junto a Bebo Valdés– pero con un repertorio tanguero.

Para ello, ha hecho migas con grandes músicos argentinos (desde Rubén Juárez a Andrés Calamaro) que lo acompañarán en esta aventura. “Hace ya unos años, cuando llegué por primera vez a Buenos Aires, me regalaron la antología de Goyeneche, pero ya cuando grabé Lágrimas Negras le venía dando vueltas a esto. La culminación fue un día que hablé con (el bandoneonista) Néstor Marconi y conocí a (Rubén) Juárez. Así fue como yo veía al disco”, dice vía telefónica desde su hogar, justo mientras estaba “armando las maletas” para venir a Argentina.

Cuando El Cigala no está con el nervio escénico en sus cuerdas vocales, esa voz aguda muta en un registro grave que lo hace casi irreconocible. Se muestra, eso sí, como un tipo sencillo y amable, predispuesto al diálogo sincero, como cuando admite que era nulo su conocimiento del género previo a esta experiencia. “Yo empecé a conocer el tango la primera vez que fui al Luna Park con (el pianista) Chucho Valdés, me llevé la antología, empecé a escuchar y me encantaba. Estuve dando vueltas, escuchando temas y temas, hasta que dejé estas 10 canciones que me han encantao y que las he podido hacer también flamenco sin perder la sabiduría y el aire de lo que es el tango”.

Entre esos temas hay clásicos como Las cuarenta (Grela/Gorrindo) o Sus ojos se cerraron (Gardel/Lepera), y otros contemporáneos como Garganta con arena (Cacho Castaña). 

–¿Qué cosas en común encontrás entre estas canciones y el flamenco?
–El tango, como el flamenco, es nocturno. ¡Me encanta! Es un canto que se expresa mejor de noche, ¿no? Es como el flamenco, el tango por las noches sienta divino. Escuchando a Julio Sosa, Goyeneche, Gardel, Cacho Castaña, como me ha pasado, me dejo llevar por esa magia que también tienen Néstor Marconi y Rubén Juárez o Juanjo Domínguez con la guitarra.

–Toquinho describió al bossa nova como una atmósfera, más que como un género musical, que se podía llevar tanto a la música clásica como a los Beatles. ¿Con el flamenco puede pasar algo así?
–El flamenco es más duro, es otra música con mucha diferencia a la música brasileña. El flamenco se empieza a cantar con una guitarra o precisamente siempre tienes que tener una base flamenca de guitarra. No es lo mismo fusionar una soleá, bueno… yo no sabría cómo meter una canción de los Beatles y expresarla con soleá por ejemplo, son diferentes estilos. Sin embargo sí puedo fusionar, aunque no fusionar porque esa palabra no me gusta… puedo adentrarme en el mundo del tango sin perder su sabiduría y sin dejar de ser flamenco. Eso es lo difícil. A mí me ha dado resultado, cantando los tangos que he elegido, pues pienso que van a estar a la altura, y sobretodo que me voy divertir muchísimo con esos capos.

El quiebre. En 2003, la vida de Diego El Cigala cambió para siempre. El disco Lágrimas negras grabado en conjunto con el genial pianista cubano Bebo Valdés, fue grabado en la intimidad y sin mayores expectativas de masividad, pero le dio no sólo proyección internacional sino algo más intangible como el aura de súper estrella. ¿Fue tan así? “Sí, fue así, pero yo sigo siendo la misma persona”, dice Diego casi como atajándose por el lugar que le tocó en suerte después de ese lanzamiento.

“Soy muy hogareño. La fama me ha servido para estar donde estoy, para conquistar ese público por el que tanto he luchao y tanto ha costao, la fama es para eso: te mantiene estable, vives cómodo. Me ha ayudado muchísimo a todo ese esfuerzo que no he dejado nunca de confiar en nuestro trabajo. Pero la fama es fabulosa siempre y cuando uno la sepa llevar, porque también te puede destruir, y de hecho le ha pasado a muchos artistas. Yo sigo siendo el mismo, amante de mis amigos, me gusta jugar al billar, a la Play con mis hijos (ríe)… cuando estoy con mis hijos soy un niño, me convierto. Me gusta respetar a todo el mundo yo ser respetado”.

–Uno te escucha cantar y parece que estás dejando literalmente la vida en cada tema. ¿Es un gasto energético cómo parece? ¿Después de los conciertos nacés de nuevo?
–Pasa que es así. Cada concierto me lo tomo como si fuera el primero, es una cosa increíble. Incluso con un mismo repertorio como me ha pasado con Lágrimas, que cada tema lo pueda jugar y llevar de una manera distinta porque te pilla el cuerpo así, te pilla el alma. El flamenco es un estado de ánimo también, de cómo te encuentras. Yo siempre intento poner el máximo.

–Supongo que antes de decir papá o mamá, cantaste…

–Creo que sí, mi madre me lo ha dicho, canto desde que era chiquitito. Y a mi hijo Rafael le pasa lo mismo, tiene 4 años y le gusta mucho, está todo el día cantando. Es increíble, ahora me lo llevo a Argentina. Está difícil que así se nazca, con el tiempo se hace.

Un concierto que promete

El show de Diego El Cigala en Córdoba será el miércoles, a las 21.30,  en el Teatro del Libertador. Ahí primero, y en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires después, se registrará un CD y DVD en vivo. Sobre ese mismo concierto y sobre el desarrollo de toda la actividad en Argentina, Claudio Divella realizará una película documental en la que recogerá el encuentro de Diego con la cultura bonaerense y sus vivencias al compartir el tango con Marconi, Domínguez, Juárez, Calamaro y otros personajes de la escena tanguera. El lanzamiento internacional de este material será a través del prestigioso sello alemán Deutsche Grammophon, y está previsto para setiembre de este año. En el show del Libertador estarán Andrés Calamaro; Néstor Eude Marconi (bandoneón); Juanjo Domínguez (guitarra); Diego El Morao (guitarra); Yelsy Heredia Figueras,(contrabajo); Jaime Calabuch Jumitus (piano) y Sabú Porrina (percusión). Las entradas iban de los $ 50 a los $ 150, pero los mil tickets disponibles “volaron” el miércoles de esta semana. Y el que no compró, sí, se embromó.

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