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Argentina

"CHIQUITA" la explicación sobre su relación con la dictadura

En medio de los cruces verbales con personajes alineados con el Gobierno nacional, Mirtha Legrand habló de la foto en la que posó junto al genocida Astiz. “Me tendieron una trampa”, se excusó.

El durísimo cruce verbal entre Mirtha Legrand y el actor Federico Luppi, que volvió a zarandear las adormecidas acusaciones sobre los supuestos vínculos que la diva de los almuerzos mantuvo con la última dictadura militar, tuvo ayer un nuevo capítulo. Esta vez, la conductora ahondó precisamente en esa relación al contar su versión respecto de una fotografía, publicada en la revista Gente, en la que ella aparece junto al ex marino Alfredo Astiz durante el proceso. “Caí en una trampa”, intentó justificar durante su programa de ayer.

Mientras almorzaba con periodistas en su tradicional ciclo televisivo, la Chiqui hizo uso de la palabra para referirse a un hecho particular que, según ella, “muy poca gente” lo conoce. Entonces, contó que durante el régimen militar asistió como invitada, con su esposo y su hermana, a un bar que ella frecuentaba. En ese lugar se topó con los represores Alfredo Astiz y Eduardo Massera. Días después, ese suceso quedó inmortalizado en las páginas de una de las revistas más leídas en el país.

“Se acerca un hombre y me dice ‘¿Cómo está señora Legrand?’. Le digo: ‘Usted es Astiz, ¿no?’. Y me da la mano. Yo, instintivamente, le doy la mano; creo que la retiro posteriormente. Y me dice: ‘Yo soy un gran admirador suyo’. Yo me lo quedo mirando, en silencio”, relató una tranquila Mirtha a sus invitados del día. Según la actriz, en el preciso momento en que ella le daba la mano al ex marino, conocido como el “Ángel de la muerte”, apareció un fotógrafo que tomó la foto que luego apareció publicada en la revista. “Yo me di cuenta que caí en una trampa”, sentenció.

La punta de la polémica. Legrand confesó en junio pasado, por primera vez, que su sobrina y quien era su marido habían sido secuestrados durante el Proceso. Comentó que si bien intentó ayudar a ambos, sólo consiguió que liberen a su sobrina y no al marido, quien aún permanece desaparecido. Muchos, entre ellos actores con sintonía K, le reprocharon el uso que Mirtha hizo de su fama para poder ayudar a su sobrina y la criticaron por no decir nunca nada y no haber efectuado la denuncia.

Almorzando... sola. Mirtha aprovechó su relato de ayer para volver a dirigirse a Luppi. “Nunca pensé que Federico fuera a atacarme. Ha sido muy ingrato y muy injusto y ya no lo quiero en mi mesa”, aseguró.

Este cruce se suma a una serie de enfrentamientos que la diva viene protagonizando con artistas alineados a la Casa Rosada, e incluso con integrantes de la gestión kirchnerista. De hecho, ayer estaban invitadas a almorzar Julia Zenko y Marilina Ross, pero ambas rechazaron la invitación por compartir las palabras de Luppi.

“¿Qué es esto? Actores contra actores. Yo no soy de izquierda, pero ojo, tampoco soy de derecha. Soy de centro y adoro la democracia”, expresó la conductora.

La Señora y sus polémicas frases
“¿Se viene el zurdaje, doctor?”. (Le preguntó Mirtha al electo presidente Néstor Kirchner, en 2003).

“Una pareja de homosexuales, si adopta a un chico, ¿no podría producirse una violación hacia su hijo?”. (le preguntó la Chiqui, muy suelta de cuerpo, a Roberto Piazza durante un almuerzo en el que se habló del matrimonio gay, en julio pasado).

“Hay que aniquilar a las Farc”. (Durante el almuerzo que compartió con Ingrid Betancourt, la diva dijo que Estados Unidos debería terminar con el grupo guerrillero).

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