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Celulitis: para conocerte mejor

La peor enemiga de las mujeres se hace más evidente al llegar el verano. En esta nota, un test para conocer qué tipo de celulitis tenemos y algunas ideas para combatirla, sin pagar carísimos tratamientos.

La celulitis es un mal tan común (afecta al 80 por ciento de las mujeres occidentales), que tendemos a considerarla una característica más del “ser mujer”. Sin embargo, los médicos y estetistas no están de acuerdo con esta definición, sino que, explican, “se trata de una acumulación patológica de grasa bajo la piel”. O sea, una verdadera enfermedad.

Más allá de sus efectos estéticos, que todas deseamos contrarrestar, debemos saber que la celulitis es también un signo de que algo no está funcionando bien en nuestro cuerpo.

La enfermedad tiene origen en el tejido adiposo de la piel, ya que, por diversos factores de desequilibrio, como sedentarismo, alteraciones hormonales (uso de pastillas anticonceptivas, por ejemplo), alimentación incorrecta, estrés, entre otros, sufre alteraciones. Entre estas alteraciones, explican los especialistas, están las que se relacionan con los dos tipos de circulación presentes en el organismo: la sanguínea y la linfática.

Si la circulación se hace más lenta, quienes sufren son los vasos capilares, que se dilatan y se vuelven más permeables, dejando filtrar en el tejido adiposo los líquidos de desecho que transportan. Esto favorece la sucesiva alteración, ocasionada por una retención de líquidos por parte de los tejidos, que permite a la celulitis manifestarse en distintos estadios.

A continuación, un sencillo test para saber en qué estadio nos encontramos.

Test de autoevaluación:

1) No aparecen todavía señales evidentes, la piel se ve rosada y aparece tibia al tacto, pero se advierte una sensación de pesadumbre e hinchazón en las piernas, sobre todo de noche. Pruebe pasando los dedos sobre la piel de los muslos, presionando con los pulgares y ejercitando movimientos circulares: si siente formaciones granulares, se trata de celulitis edematosa, o sea en el primer estadio.

2) La circulación sanguínea empeora y se forman nódulos, constituidos de células de grasa que quedan aprisionadas en los tejidos, sin la nutrición y el oxígeno necesarios. La piel se ve pálida, menos vital. La superficie no es lisa, sino que muestra algunos “pocitos”. Pellízquela y sosténgala entre los dedos pulgar e índice: si aparecen nódulos visibles y advierten un cierto dolor, la celulitis se encuentra en el segundo estadio: el fibroso.

3) Las células de grasa se hacen aún más densas y aprisionadas en los tejidos. La “piel de naranja” es visible y también hay ciertas depresiones más profundas. La piel se ve blanca perlada. Haga el test de la temperatura: apoyando la palma de la mano sobre la piel de los muslos: si la sienten fría y blanda, el problema ha llegado al tercer estadio: el esclerótico.

Automasaje: una solución eficaz. Siéntese cómoda, posiblemente en la cama, con las rodillas levemente dobladas. Los puntos que se deben estimular son en total cinco: tres en la parte interna de la pierna, respectivamente arriba del hueso del tobillo y abajo y arriba de la rodilla; y dos en la parte posterior de la pierna, en la mitad de la pantorrilla y en la mitad del muslo.

Embeba la punta del pulgar en un preparado hecho con una cucharada de aceite de almendras y tres gotas de aceite esencial de romero. Luego, con el pulgar ejercite en cada punto mencionado arriba una ligera presión, haciendo al mismo tiempo un movimiento circular en forma de espiral.

Cada presión durará en torno a los 30 segundos. Comience de los tres puntos en la parte interior de la pierna, desde abajo hacia arriba. Luego, pase a los dos posteriores (para los cuales deberá usar el dedo índice), siempre desde abajo hacia arriba.

Repita la misma secuencia con la otra pierna.

Otras ideas anti-celulitis. Beba al menos dos litros de agua al día, comenzando con tres vasos en ayunas.

Dígale no al sedentarismo. Bastan 20 ó 30 minutos al día para estimular la circulación sanguínea de las piernas.

No cruce las piernas mientras está sentada trabajando o en la mesa: es un grave obstáculo para la circulación.

Evite los tacos demasiado altos, como así también los zapatos ultrachatos. En ambos casos no se favorece el retorno venoso.

Evite los pantalones ajustados, prestando especial atención también a las botas, los cintos y todo lo que pueda obstaculizar la circulación.

Duerma al menos siete u ocho horas y evite el estrés, recurriendo a ejercicios de relajamiento.

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