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Córdoba

Aseguran que a Senn lo vieron entrar al D2

Más acusaciones en contra del legislador. Un hombre de la pampa gringa cordobesa, dice haberlo visto entrar “como uno más” en el D2 de Santa Fe.

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Por Anónimo (not verified)

Cada día que pasa, se suman los testimonios en contra del legislador Horaldo Senn. Ya no es el solitario Carlos Chiarulli en el juicio contra el ex juez Brusa diciendo que escuchó su voz en la Guardia de Infantería de Santa Fe. A ese testimonio clave, ahora se suman varios que aún no ha sido brindados ante la Justicia pero que ya manejan las autoridades de esa provincia.

Uno de los más fuertes proviene de un ex militante montonero oriundo de una localidad cordobesa ubicada 50 km al noreste de Villa María, quien asegura haber visto a Senn “entrar varias noches seguidas al edificio del D2” de Santa Fe, ubicado en la esquina de San Martín y Obispo Gelabert. “Lo vieron entrar con la patota como uno más”, puntualizó una alta fuente del gobierno santafesino, quien pidió reserva de identidad para el testigo que probablemente el año próximo declare en esta causa. ¿La razón de este excesivo celo? Hace dos meses sufrió una amenaza que no duda en atribuir al cuestionado legislador.

El segundo testimonio clave que podría poner al hombre de San Justo contra las cuerdas lo brindará una mujer que actualmente vive en una provincia de la Mesopotamia y que también pidió estricta reserva de identidad. No obstante, en diálogo con Día a Día, no tuvo dudas en afirmar: “Senn participó de mi tortura”, agregando que el cuestionado legislador fue el que entregó la casa de Santa Fe donde ella vivía con su compañero y otro miembro de Montoneros, acribillados el 6 de setiembre de 1976. “Yo soy la persona que lo puede incriminar a Senn y él lo sabe bien”, asegura esta mujer quien espera ansiosamente el juicio que el que el año próximo intentará echar luz sobre 58 asesinatos y desapariciones ocurridas en Santa Fe.

Sobreviviente. La mayoría de las personas que aportan testimonios menores pero también con importante grado de detalle, son los que indican que siendo Senn un dirigente encumbrado de Montoneros, “no se explica cómo él pudo sobrevivir mientras toda la columna a la que pertenecía terminó muerta, desaparecida o exiliada”, según se lo pregunta Realdo Gastaldi, ex compañero de estudios de Senn en Esperanza, hoy afincado en Morteros. Con tono de dolor, Gastaldi menciona a Mario Totereau, Héctor Bertona, Jorge Trod. “Eran todos dirigentes que compartían militancia con Senn, y hoy están desaparecidos”, lamenta.

Algo similar sostiene Juan Carazzone desde Viedma, también egresado de esa Facultad. “A todas las personas que yo contacté en los años sucesivos les quedó la sospecha de que Senn tal vez haya estado aportando información”.

A esta ola de testimonios se suma Emiliano Álvarez: “Él termina en el ‘76 sus estudios de veterinaria mientras sus compañeros sufrimos persecución, exilio y muerte”.

Lo acusan de entregar a sus propios compadres
Uno de los testimonios que más sorprende sobre el rol que le cupo a Horaldo Senn durante la dictadura es el que asegura que también habría entregado a los represores a un matrimonio de militantes peronistas que lo había elegido a él como padrino de su hija.

El escabroso relato lo da el cordobés Realdo Gastaldi, refiriéndose a Celso Angellini y Marita Strickler. “A Celso lo vi en la cárcel de La Plata. Me alegró de verlo vivo, pero él me contó que Senn los había entregado”.

Otra parte de la historia la cuenta Jorge Pedrazza, también ex preso político, quien asegura que habló con Marita Strickler. “Cuando ella estaba en La Casita en marzo del 77, le reconoce la voz a Senn y se da cuenta de que él los había entregado”.

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