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Córdoba

Apross estudia abrirse a jóvenes no empleados públicos

Implementará un plan de afiliaciones voluntarias de 18 a 35 años. Profundiza así su perfil de “prepaga” que comenzó en 2005.

La Administración Provincial de Seguro de Salud (Apross) estudia implementar un plan de cobertura para jóvenes de 18 a 35 años que no sean empleados públicos. El proyecto cobra relevancia porque sería la primera vez que la obra social provincial permita afiliaciones voluntarias directas de personas que no formen parte de la plana estatal. El anuncio fue confirmado a Día a Día por el titular de la Apross, Rodolfo Rodríguez.

“Estamos analizando largar un plan para brindar cobertura a grupos de 18 a 35 años. Sería el primer programa de afiliación individual directo. Esto en términos gráficos sería como si una persona que pasara por la sede de Apross decidiera afiliarse. No va a haber problema, aunque no pertenezca a una entidad intermedia”, dijo Rodríguez.

La decisión de abrir la cancha fuera de la red de empleados públicos surge a raíz de la poca movilidad de los actuales afiliados. El ex Ipam brinda hoy cobertura a 520 mil personas que ingresan al sistema y no salen hasta después de la jubilación.

“El Apross tenía un problema estructural –reconoció Rodríguez–. Existe una baja movilidad en el empleo público, es muy difícil que una persona renuncie a un cargo del Estado. En términos de administración de la salud, es una bomba de tiempo. Hay poca entrada por la base y gente que consume mucho a lo largo de toda su vida”.

El plan que se estudia lanzar sería abierto a cualquier joven de Córdoba. El afiliado a través de este sistema no tendría período de carencia, incluso para el parto, y pagaría una cuota de bajo costo, informaron fuentes de la obra social.

Los antecedentes. La afiliación voluntaria directa está prevista en el artículo 8 de la ley 9.277 sancionada en 2005, con la cual el Ipam se convirtió en Apross. La norma establece que el directorio de la obra social “podrá dictar un régimen general de incorporación voluntaria individual con pago de aportes mensuales determinados por Apross”.

Sin embargo, hasta el día de hoy, las afiliaciones voluntarias no estaban permitidas, salvo que sea a través de un convenio con una entidad, como por ejemplo, la Cofradía de la Merced. Tampoco estaban dadas las condiciones para implementar el mecanismo.

“La gente cree que cambiamos el nombre por casualidad. La Apross es una Administración Provincial del Seguro de Salud. Por eso, todo ciudadano residente en Córdoba puede ser su afiliado. El tema es que nunca antes habíamos garantizado las condiciones para que pueda hacerlo”, especificó el titular de Apross.

Aún no está decidido el costo de la cuota para afiliados voluntarios. En la obra social provincial aseguran estar aceitando los detalles y que la intención es largar el plan cuanto antes.

A silla caliente. Este tema y cientos más tiene en mente el director de la Apross, autor de la ley creada en 2005. Desde su escritorio en el edificio ubicado en Nueva Córdoba, responde:

–¿Se podría decir que la Apross es prepaga?
–Sí, siempre y cuando se entienda a una prepaga como un sistema al que uno ingresa antes de enfermarse. Nosotros queremos captar jóvenes y parejas de jóvenes, incluidas las del mismo sexo. Éstos tendrán dos beneficios: no habrá período de carencia y estarán en una obra social muy competitiva en relación con los otros.

–¿Cómo impactará este cambio en el actual sistema de prestaciones?

–En principio, habrá muchos que no nos van a querer, que son las empresas de medicina privada. Porque vamos a competir con un precio al que ellos no pueden acceder. Nosotros tenemos un colectivo de 520 mil personas. El riesgo de uno dividido en 520 mil no existe. Desde el punto de vista de la población, me parece que es correcto. Los costos de la medicina son tan altos que los únicos que van a poder afrontarlos son aquellas personas que estén afiliadas a obras sociales grandes.

–¿Usted cuenta con el respaldo del gobernador?

–Yo parto de dos conceptos. El primero es que el funcionario que cumple la ley no puede ser objetado. Segundo, ninguno de nosotros estamos aquí clavados en la silla. Si a alguno no le gustara, me dirá muchas gracias, pero no. En ese caso, estaré muy agradecido y me iré.

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