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Córdoba

Alessio dijo que igual celebrará misas

No acatará la orden de Ñánez por considerarla “injusta”. En el Arzobispado ya se sustancia su causa.

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Por Anónimo (not verified)

La sangre parece estar llegando al río. Y no se trata de una de las tantas metáforas bíblicas, sino que es el conflicto dentro de la Iglesia cordobesa, recrudecido con la dura sanción del arzobispo Carlos Ñáñez al párroco Nicolás Alessio.

“Me parece una medida sumamente destemplada, casi una pena máxima. No creo que haya algo peor”, evaluó el cura que salió públicamente a defender el proyecto de matrimonio gay.

Sobre la sanción que le impediría celebrar misa, advirtió con firmeza: “Tendrá que ser por la fuerza”, agregando que no dejará su ministerio, salvo que lo echen.

Lejos de amilanarse por la causa que le abrió el Arzobispado de Córdoba y de la medida cautelar que le impide administrar sacramentos, Alessio arremetió con su discurso crítico hacia la curia, al afirmar que “a la Iglesia le preocupa más lo que pasa en la cama que lo que pasa en la mesa de los argentinos”.

Por convicción. Con sus gestos muy sentidos, y mientras participaba de la marcha en contra del proyecto de ley, el arzobispo Carlos Ñáñez, insistió anoche –en relación al sacerdote– que “uno asume el compromiso de pertenencia a una comunidad y eso supone la adhesión a principios y normas”. Señaló que no se pueden tomar medidas para impedir que Alessio celebre misa desafiando la suspensión. “Esa es su responsabilidad, y deberá hacerse cargo de sus acciones, pero no tenemos más elementos para impedírselo que la convicción”.

Mandato revocado. Intentando explicar los argumentos de la dura sanción, el vicario para el clero, Horacio Álvarez, uno de los que trabajó en la causa, hizo eje en el carácter de “cooperadores del ministerio del obispo” que revisten los sacerdotes. “En estas condiciones de una confrontación abierta, es como que no están dadas las condiciones para que Alessio siga siendo un cooperador del ministerio del obispo”, razonó.

Desde esa línea argumental, intentó restar dramatismo a la decisión, señalando que “el obispo sólo le ha revocado el mandato con esta medida cautelar”.

Fuentes del Arzobispado aseguraron ayer que la situación “se precipitó con la actuación de Alessio en las últimas semanas”. La referencia lleva a la participación del sacerdote en actos convocados por los colectivos que propician la nueva ley. “Cuando dijo que la homosexualidad es un don de Dios, ya sonó a demasiado”, confesaron.

Todas las miradas. Lo cierto es que la polémica se lanzó, y la noticia de la suspensión del párroco de barrio Altamira ya ha cautivado la atención del país.

La posibilidad cierta de que Nicolás Alessio celebre misas durante este fin de semana en la parroquia San Cayetano genera una gran incertidumbre en el seno de la Iglesia. “Sabemos que va a reventar el templo cuando celebre. A Nicolás lo defiende mucho su comunidad. Pero las cosas se han dado así”, dijo la misma fuente, pidiendo reserva.

Los apoyos ya se ven venir, y han sido expresados públicamente por las diputadas nacionales Carmen Nebreda y Cecilia Merchán, y también por la Multisectorial por la Democratización del Matrimonio, entre otros, que al unísono critican la decisión de iniciar juicio canónico al polémico sacerdote.

Aguante de otros curas. Uno de los sacerdotes del Grupo Enrique Angelelli que también firmó el comunicado en defensa del matrimonio gay fue el párroco de la Cripta Víctor Acha. Sin embargo contra él, al menos por ahora, no han habido cargos similares a los de Alessio.

“Nuestra opinión es que además de lícito es válido, racional e importante conceder ese derecho a las parejas homosexuales”, le respondió Acha a Día a Día, y no dudó en considerar “dolorosa y lamentable” la decisión del arzobispo.

Sobre la posibilidad de también él ser sancionado, se mostró confiado al decir que “todos en la Iglesia ya saben” acerca de su modo de pensar “manifestado en 43 años de sacerdocio”. E insistió que “no hay falta alguna en pensar de manera diversa”.

El camino dentro de la justicia eclesiástica
CAUSA. Con la medida tomada el lunes, la Iglesia le inicia una causa al sacerdote Nicolás Alessio, por su postura y sus manifestaciones a favor del matrimonio homosexual.
CAUTELAR. Mientras se resuelve la causa, el arzobispo le ordena a Alessio que no administre más sacramentos (misa, matrimonio, bautismo, etc.)
TRIBUNAL. El Tribunal Interdiocesano, presidido por el cura salesiano Dante Simón, será el encargado de resolver la situación de fondo.
DEFENSOR. El padre Alessio tendrá 10 días para presentar un abogado especialista en derecho canónico que actuará en su defensa. Si no lo hace, la curia le asignará un defensor ad hoc.
AGRAVANTES. Que el sacerdote siga celebrando sacramentos podría tomarse como un agravante.
PLAZOS. Nadie se anima a realizar una estimación sobre cuánto tiempo puede llevar la causa.
VÍAS RECURSIVAS. Cuando el tribunal resuelva, tanto el arzobispo como Alessio podrán apelar ante un tribunal a nivel nacional, y luego ante el Vaticano, sometiéndose a la famosa “Rota Romana”.

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