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Adriana Varela, esa que canta el tango como ninguna

La "Gata" se estará presentando esta noche en el Teatro del Libertador, trayendo los temas de "Docke", su nuevo álbum,

Hace cerca de tres horas que Adriana Varela está atendiendo el teléfono para hacer varias entrevistas y todavía le queda un buen rato. Es que la "Gata" está promocionando a full su nuevo álbum, Docke, donde canta acompañada por un excepcional quinteto de guitarristas.

Según la misma Adriana, la intención de apoyarse en las cuerdas de nailon tiene que ver con regresar a las raíces primigenias del tango. "Yo empecé cantando tangos con guitarra en Homero, donde me descubrió el PolacoGoyeneche", cuenta ella. "Y después, siempre me inspiraron Nelly Omar cantando con guitarra y Rivero con la misma formación.Y mi disco es muy orillero, muy criollo y muy portuario. El nombre ya de por sí viene por ese lado. Docke viene de Dock Sud, porque los que vivimos en la zona lo llamamos así. Y bueno, justamente, todo el álbum tiene esa idea de volver a la esencia. El sonido de la madera trae lo orillero y lo portuario, los sonidos de la gente que vivía y trabajaba en la zona del Docke. Últimamente me estoy dando cuenta de que la música va para un lado y yo siempre estoy yendo para el otro, volviendo a lo esencial. Tengo una especie de linterna interna, incluso desde chiquita, que busca aquello que está oscuro. Y eso es lo que yo siento que hago con el tango.

-Has colaborado muchas veces con músicos uruguayos. ¿Eso no te trajo resquemores por parte de los "nacionalistas" del tango?

-Es que hay muchos tangueros uruguayos que son extraordinarios. Mi vieja viola es un tangazo, y es uruguayo. Julio Sosa era uruguayo. Así que a ningún tanguero le cayó mal que yo hiciera eso. En principio, yo no soy una purista de nada. Me gusta toda la música y no vengo de un lugar sectario. Es más, creo que fui sectaria cuando fui rockera. Pero ahora me parece que separar la música en géneros es dividir el arte.

-¿Cómo decidiste hacer el salto desde el mundo del rock al tango?

-Es que los ‘80, el rock se subió al establishment, y yo sentí que me había quedado huérfana de vanguardia. Entonces, empecé a buscar un lugar de pertenencia. Y ahí me capturó el tango y me di cuenta de que lo orillero, lo barrial y lo portuario es mucho más vanguardista que aquello que parece ser moderno.

La guía interna. Siendo una intérprete pasional y sensual, la "Gata" siempre confió en su instinto al momento de armar sus repertorios. "Mis elecciones Son absolutamente inconscientes y totalmente pulsionales. No tienen nada que ver con la razón. Me tiene que pasar por las vísceras", afirma. "Hay tangos que hago ahora y que no me animaba a hacer antes, porque siento cosas que hoy me atraviesan y que antes no. Hay temáticas, posturas y lecturas de la vida que hoy puedo hacer, pero no por una cuestión de edad sino de derecho. Por ejemplo, a Como abrazado a un rencor, que es un tango muy "heavy", no me animaba a hacerlo y finalmente lo canté en mi anterior disco, Encaje. Y así va pasando el tiempo y se me van moviendo otras neuronas más "álmicas" que psicológicas.

-¿Qué opinás con respecto a la asimilación del tango por parte de músicos de otros países?

-El tango ya no nos pertenece más. Y eso de apropiarnos del tango como algo hermético lo estaba asfixiando mucho. En un momento, el tango se expuso desde un costado muy mentiroso, lleno de lentejuelas y con mucho spray. Y después nos dimos cuenta de que el verdadero tanguero es un marginal, y así incluso llegamos a lograr que muchos pendejos se acercaran al tango. Yo creo que cuando un género se vuelve universal, se afloja y abandona la solemnidad, que es lo más peligroso que puede tener un arte popular.

-¿Qué le recomendarías a cualquier tanguero joven que quiera encontrar un estilo propio?

-Le diría que la originalidad se busca viviendo, no cantando. Le diría que primero haga un viaje interno (que no tiene por qué ser místico), porque una persona que no tiene ninguna fractura, ningún dolor en su cabeza no puede cantar tangos. Cuando te das cuenta de que el mundo es injusto, que las cosas están mal dirigidas, que no podés ser feliz en un mundo infeliz, ya hay un quiebre, sin importar la edad. Y ese sufrimiento es lo que hace que puedas encontrar tu propia voz.

El recital. Adriana Varela se presentará hoy a las 21.30 en el Teatro del Libertador. Las entradas salen 60 pesos (paraíso), 70 (tertulia), 80 (cazuela), 100 (platea) y 200 (palco con cuatro ubicaciones), y se consiguen en la boletería del teatro.

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