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Ocio

Además del color y del coraje... más colores y aromas

El Campeonato de Jineteada y los shows en el José Hernández no son el único atractivo que rodea al Festival de Jesús María. En los alrededores se vive un clima festivo igual de atractivo.

Mucho antes de llegar al anfiteatro y al Campo de la Doma, el clima de Festival se siente, se palpa y se vive en las calles de los alrededores. Allí abundan los puestos de churros, choripanes, panchos, parrilladas, peñas y una suerte de feria, medio mezcla entre artesanos y triple frontera.

Allí se encuentran desde sombreros de gaucho a equipos de música japoneses, pasando por ropa de todo tipo, talabartería, anillos, collares, colgantes, ponys, llamas, salames, autos, almohadones y, a fin de cuentas, prácticamente lo que sea. Pero no sólo es llamativa la gran variedad de cosas que se ofrecen en esta suerte de feria festivalera, sino la forma en que se encuentra todo junto en un mismo lugar, las comidas, los show en vivo, a pasos de la ropa o los adornos.

El aroma o, mejor dicho, los aromas que despiden las distintas comidas es omnipresente e invita al caminante distraído a comer algo al paso o bien sentarse a disfrutar de una buena comida con un show en vivo. Cuando la variedad es tanta se hace muy difícil decidir qué comer, aunque quizá allí el bolsillo juegue un papel fundamental.

Lo cierto es que en precios también hay variedad, aunque la variación más grande es entre dentro y afuera del anfiteatro. En promedio, una parrillada cuesta 30 pesos; una porción de locro 13 pesos; un choripán seis; pancho, papas fritas y tortillas unos cuatro pesos y también hay algunas curiosidades para un Festival de Doma y Folklore: Shawarma (una típica comida árabe) a 10 pesos la porción, así como también comidas mejicanas desde 8 pesos.

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