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"Acá no somos presos"

Román Díaz y la polémica por el festejo de su cumpleaños en la noche cordobesa. "Las salidas unen al grupo", expresó el ex Almagro.Depende de Román

V iví fútbol. La calcomanía se lee claramente en el vidrio trasero de su Mini Cooper gris azulado. Román Díaz sale del vestuario del Monumental de Alta Córdoba de remera blanca impecable y sus pelos en puntas. Pasa entre algunos hinchas y se sienta en el lugar de conductor de su flamante vehículo. Apenas baja el vidrio para charlar con un par de fanáticos. Allí se lucen los incontables tatuajes en sus brazos. Todos con un significado particular y propio, según dice.

Está claro que es un tipo distinto dentro del mundo de la pelota. Así lo vive, así lo siente y así lo perciben todos los que lo rodean."Román es un loco lindo. Un diferente. Nunca sabés con cuál te va a salir", dicen sus compañeros. Apenas puso un pie en la pretemporada en Villa Gesell cambió por completo la concentración albirroja con bromas y su particular histrionismo. Con su sonrisa socarrona, que roza la burla, se ganó a todos con una simpatía eléctrica. "Nunca para", dicen sus compinches.

Y aunque muchos se esfuercen en ocultar su locura, él asegura con una tranquilidad absoluta que sí, está loco. "Pero soy un loco lindo", arremete y le tira un centro al utilero de la Gloria, quien le preparó la camiseta con el número 22 para los amistosos. "El loco es él", ironiza.

El pasado sábado, Román decidió improvisar un festejo para su cumpleaños número 29 junto a varios de sus nuevos compañeros. La noche terminó rozando el escándalo, tras cruzarse con algunos hinchas. Y la noticia fue mala noticia para el DT Marcelo Bonetto y la dirigencia. Estos últimos amagaron con rescindirle el contrato, en una reunión que duró más de tres horas.

Pero hubo una segunda oportunidad para Román, quien prometió "portarse bien". ¿Hubo reto? "No hubo reto de nadie.Era un día libre y nada más. Nadie nos dijo nada malo. Sólo un par de consejos. Él (por Bonetto) está con nosotros y nos entiende. Fue una salida, nada más. Tampoco es algo grave. El campeonato no arrancó aún.Fue una noche normal. Acá no somos presos. No vamos a estar presos en un día libre", le confiesa Román a Día aDía, horas después de que haya pasado esa tormenta.

–Casi termina siendo un cumpleaños infeliz para vos...

–No, para nada. Salimos a festejar mi cumpleaños, es cierto. Pero siempre los compañeros quieren salir. Es algo normal y no sé por qué parece tan grave. Somos jóvenes y cuando hay tiempo se puede hacer de todo. Siempre que se pueda y no haciendo cosas raras, ¿no? Nosotros estamos entrenando muy fuerte y cuando podemos salir y pasar momentos juntos con el grupo, se hace. Es más, para este fin de semana ya organizamos un asado para juntarnos con todo el plantel e irnos conociendo más. Eso sirve y siempre que se pueda lo vamos a hacer.

–¿Te molesta esa mala fama que dice que andás de noche?

–Yo sé qué se dicen muchas cosas de mí. Pero está claro que uno es profesional y entiende bien cómo es este juego. Yo sé cuándo se puede salir y cuándo no. Soy grande y sé cuáles son los límites. Que no te queden dudas.

UNIDOS. Encara con la pelota en los pies y Alejandro Rébola le tira todo el cuerpo encima. Se queda varios segundos en el piso.Entonces, lo asiste Ezequiel Lázaro.Se suma la Chancha Zárate y Romerito.Todos preocupados por el estado del enganche ex Almagro."Estoy bien, estoy bien. No se asusten chicas", bromea el enlace.

Díaz destaca eso: la unión de grupo. Dice que se ha formado "algo importante" en este nuevo Instituto.

"Éste es un grupo bárbaro, tiramos todos para el mismo lado.Estamos muy unidos. Nada de peleas. Lo podés ver en cada práctica. Por eso, una vez que empiece el campeonato nos vamos a matar por la camiseta", aclara.

–¿Cómo te trata esta nueva etapa en Córdoba? ¿Estás feliz?

–Estoy chocho. Me gusta el mundo Instituto, me gusta el club, me gusta la gente... Y uno le va agarrando cariño y ya quiere empezar a jugar para darle alegrías. Quiero brindarle todo a esta institución, que hizo el esfuerzo para traerme. Me fueron a buscar en un momento en el que yo no esperaba venir a Córdoba, y es algo que siempre voy a estar agradecido. Varias veces me tentaron con venir a jugar a los clubes de ustedes (por los equipos de Córdoba). Creo que elegí el momento y el equipo justo para mí.

–¿En qué nivel está hoy por hoy Román Díaz?

–RománDíaz está a la par de sus compañeros. No sé si estoy a un 10, pero de a poco me voy soltando y buscando mi mejor juego, que es jugar por abajo, y ser explosivo como pide el técnico. Marcelo (Bonetto) nos pide que nos juntemos los que sabemos con la bocha (risas). Me hace jugar por afuera, casi como un media punta o delantero. Él quiere que encare. Yo hago lo que me pide el técnico, como siempre. Para adelante.

EL PARATE.Fueron un puñado de minutos. En Villa María, ante Alumni, y en Río Cuarto, ante Estudiantes. Sólo eso le bastó a Román para demostrar sus cualidades. En ambos casos, la levantada del conjunto de Bonetto coincidió con la presencia de Díaz en cancha. Toda una señal. "Para nosotros, lo que hablamos en el vestuario, es que está bien el parate. Nos viene bien. Sirve. Uno quiere ir agarrando más ritmo de fútbol y corregir errores. En lo personal, a mí me gusta hacer fútbol, hacer reducido o como venga... Me gusta jugar.Ojalá que el campeonato hubiera arrancado ayer. Pero hay que tener paciencia.Seguro vamos a llegar perfecto cuando esto comience", cierra Román, ese loco lindo que está en Alta Córdoba y promete más locuras.

Opinión

E n Buenos Aires, Román está más ligado al mundo del espectáculo que al deportivo.Se sabe que Román es un jugador dotado, con pausa y buena pegada. Pero su vida fuera de las canchas habla más que lo que él hace adentro. Vende más su vida privada. En Almagro, terminó agarrándose a las piñas con los hinchas cuando la cosa se puso fea. Es un loco lindo. Pero si estuviera más enfocado en el fútbol y físicamente, le sobra para jugar en Primera División. Lo ha demostrado.

Tiene 29 años y la oportunidad de jugar en Instituto es una gran chance. La gente de su entorno y él sabe que depende de Román. Si está bien, va a jugar de titular. No importante quién esté adelante. Por sus condiciones supera al resto, pero a veces la cabeza no le funciona como un profesional. Si se lo propone, puede llevar al equipo al ascenso.

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