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¿Cómo se lleva La Mosca con los anteojos negros?

Guillermo Novellis habla de su relación con las gafas oscuras que identifican a su grupo, La Mosca.

De paso por nuestra ciudad, los muchachos de La Mosca vinieron a tomar contacto con la prensa, para seguir difundiendo el video de En la próxima vida, uno de los cortes de su último álbum, cuya producción realizaron de manera independiente, asumiendo los costos y delegando sólo la parte de la distribución. “Estamos muy agradecidos a las discográficas con las que empezamos, pero la última nos ofrecía un contrato en el que pretendían un porcentaje de nuestros shows”, dice Guillermo Novellis con una mirada fulminante que explica mejor por qué tomaron el camino de la autogestión, a más de 15 años de haber salido al ruedo.

–¿Cuándo graban, piensan que hay mucha gente que los va a escuchar en teléfonos celulares? ¿Toman en cuenta esas cosas a la hora del sonido?

–No. Nosotros grabamos con la mayor calidad posible, para que suene bien en los estéreos.

–Hablando de discos ¿Crees que la industria discográfica no estuvo a la altura de los cambios que se venían?
–Totalmente.

Hasta ahí algo de lo que hablamos de música, de aquella ciudad de Ramallo de donde son originarios, donde aún viven y de aquella tragedia que marcó a toda esa tranquila comunidad bonaerense en 1999 (la Masacre de Ramallo fue una toma de rehenes en un banco en el que la Policía abrió fuego matando asaltantes y dos rehenes).


Volvemos a la mirada de Novellis, un tipo que parece piola y que lo es; pero es extraño verlo a “cara descubierta”. Mientras conversamos, tiene sus infaltables lentes negros en la mano.


–¡Los lentes!

–Son algo muy importante... los amo, los puteo, los odio.

–¿Alguna vez sentiste que te escondías detrás de los lentes?

–Sí, a veces sí.

–Cuando arrancaban.

–Cuando arrancamos me molestaban y me protegían. Amor y odio, así como te lo cuento. A veces, me sentía ridículo y después comprendí que realmente era un ícono y que de a poco era un personaje que ni siquiera era yo. Me sentí un poco como Don Diego De la Vega y el Zorro. Eso es verdad... era ‘¿quién soy?’ pero también me permite despegarme. Estoy con alguien y no tengo los anteojos puestos, soy Guillermo... alguno me dice ‘che, una foto, pero ponete los anteojos’... todo bien.

–Es el personaje.

–Es el personaje. Me permite el despegarme y alejarme.

–Como el traje de Superman.

–Claro. Viste. Muy importantes, los anteojos. Acortaron... vos sabés: una banda nueva necesita unir nombre de la banda, canción e imagen. Los anteojos nos ahorraron tres años de laburo, fácil. Una banda que canta ‘yo romperé tus fotos’, un pelado con anteojos y alguien dice ‘che, La Mosca... ¡parece una mosca el que canta!’ ¡Y va! En un año, la canción era masiva, a nivel mundial.

–¿A vos se te ocurrió lo de los anteojos?

–No, no. Fue una casualidad. Mi maquilladora Anita, mi querida Anita. Me estaba maquillando para un video y tenía unos lentes puestos en la cabeza, viene el director y le dice ‘qué buenos anteojos, Anita’. Ella le dijo que los habían traído de Miami y yo no tuve mejor idea que ponérmelos, a ver cómo me quedaban y me dice ‘vamos a hacer el video así, Guille ¡te juro que parecés una mosca!’. Yo pregunté si no quedaba medio ridículo y me dijeron que no. Ahí nos dimos cuenta de que pegaba. En el disco siguiente, los anteojos estaban en la tapa.

–¿Son los mismos de siempre?

–Nooooo, me los han choreado, se han roto, los he perdido. Ahora tengo sponsor, pero ahora tenemos kilombo de importación y no los puedo conseguir. Así que ando pijoteando anteojos como loco, de verdad. Morenito me tiene... ¡me llegó la restricción a las importaciones! Me llamó el proveedor y me dice ‘Guille, cuidá los anteojos porque no los puedo conseguir, yo tengo un backup, pero cuidalos’.

–Te quedás sin anteojos y estás en el horno.

–¡Estoy en el horno! No le doy anteojos a nadie... aunque si una está ‘buena buena’, capaz que se los doy.

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