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Que no se hagan agua los helados

La investigación de la megacausa por evasión fiscal propiciada por la Afip contra la cadena de heladerías Grido promete ser larga y tediosa. 

La investigación de la megacausa por evasión fiscal propiciada por la Afip contra la cadena de heladerías Grido promete ser larga y tediosa. No sólo por el monto del supuesto fraude cometido (200 millones de pesos), sino también por la cantidad de personas involucradas: desde los principales directivos de la firma (los tres dueños están en la cárcel), hasta un número no precisado de franquiciantes a quienes se considera partícipes necesarios de la estafa.

No obstante ello sería muy bueno conocer al final del proceso los resultados del mismo, y que haya una sentencia firme, clara y contundente, ya sea condenatoria o de absolución. Es que la que principal involucrada es nada menos que la mayor productora de helados de Latinoamérica (por delante incluso brasileños y mejicanos) y la séptima del mundo. Un emporio cordobés conformado en apenas una década, nacido de una pequeña heladería de barrio y transformado en una corporación con un millar de locales en Argentina, Chile y Uruguay.

Y es precisamente ese vertiginoso crecimiento el que ahora está en duda. Grido ya había recibido fuertes cuestionamientos de los heladeros rosarinos, quienes resistieron a capa y espada el desembarco de la cadena mediterránea a través de un fuerte lobby en el Concejo Deliberante local. En otras provincias, aunque el reparo fue menor, la llegada de los cordobeses también generó resquemores entre los empresarios del sector, quienes temieron no poder competir con una marca que vendía el kilo de helado a 20 ó 30 pesos, cuando ellos lo hacían a 60, 80 y hasta 100 pesos.

Ahora, a partir de la denuncia de la Afip y el gran despliegue judicial para detectar una supuesta asociación ilícita entre la firma “madre” y cientos de titulares de franquicias, la pregunta surge por sí sola: ¿el increíble desarrollo de Grido fue posible gracias a una innovadora estrategia empresaria apoyada sobre una eficaz economía de escala, o sólo estuvo sustentada en una espectacular elusión impositiva instrumentada a través de una fraudulenta ingeniería comercial? Aunque tras el operativo de allanamiento las acusaciones del fiscal fueron muy contundentes, la empresa todavía tiene la posibilidad (y el derecho) de demostrar que no infringió ninguna ley.

Porque realmente sería una lástima que una empresa de la envergadura de Grido, que generó empleo para 10 mil personas, que supo crear un buen producto a un precio competitivo, y que incluso había comenzado a internacionalizarse, haya sido todo lo que logró ser sobre la base de quebrantar la ley. De confirmarse la acusación, ello hubiera significado una competencia fuertemente desleal para el resto de los heladeros cordobeses (muchos de los cuales debieron cerrar sus puertas), amén del perjuicio fiscal para el Estado.

Incluso, el caso podría haber tenido impacto sobre las cuentas de la Provincia, ya que de demostrarse el fraude a la Afip, también habría sido afectada la Dirección General de Rentas a través de la evasión de Ingresos Brutos.

Todos nos quedamos “helados” al conocer la denuncia contra Grido. Esperemos que la Justicia ayude a entender qué fue lo que pasó con uno de los fenómenos empresarios cordobeses más importantes de los últimos 30 años.

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