Córdoba

La Policía, otra vez la c... esa

Una sucesión de casos de corrupción, abusos y torpezas policiales le amarga el fin de año al gobernador Schiaretti, quien juega una buena parte de su gestión en el éxito del plan de seguridad.

Durante su primera gestión de gobierno, Juan Schiaretti no tuvo un plan de seguridad.
Eso era un lujo que no podía darse en este segundo turno, sucesión de un gobierno de José Manuel de la Sota cruzado por la crisis policial del acuartelamiento y los saqueos de hace tres diciembres.
Concibió un plan, que tiene como eje una policía de proximidad: la Policía Barrial, más una serie de intervenciones urbanas (alumbrado, custodia de espacios públicos, contención social). 
Es un proyecto que despolicializa la solución. Pero la Policía no puede jugar en contra.
En una semana, la paciente construcción de confianza entre policías barriales y vecinos se vio conmovida por una sucesión increíble de escándalos de corrupción, torpeza y crimen: un jefe policial que lidera una banda de asaltantes, dos policías que queman una casa y matan a dos personas para ajusticiar a un presunto delincuente, otro jefe que dispone custodias a las estrellas del espectáculo y uno más que encubre una picada que termina en un accidente mortal.
El gobernador compró la idea de Medellín de seguridad y no la cambiará. Pero empieza a terminarse su paciencia con la conducción de la fuerza, a la que en su entorno ya se responsabiliza por su falta de control. 
“Otra vez el culiado ese”: el audio en el que un jefe policial admite que sabían que el subcomisario Víctor Barrionuevo era corrupto fue mucho.
Ni que hablar que no aparezca el botín.
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