Córdoba

Expresión de deseo y desafíos abiertos

Ya hay mella en la imagen del propio De la Sota y una demolición de la valoración positiva de la Policía

Con la megacausa de policías y narcos en plena evolución, debe entenderse apenas como una expresión de deseos la declaración del gobernador José Manuel de la Sota sobre su nulo impacto electoral. En rigor, ya hay mella en la imagen del propio De la Sota y una demolición de la valoración positiva de la Policía.

La esperanza del Gobierno es que la detonación sea controlada: que se descrea de la fuerza, pero que no se le facture al gobernador. Una expectativa más razonable es remontar en las próximas semanas lo perdido en las últimas. Pero no puede ser inocuo que se agrave la percepción de que empeoró la inseguridad, principal preocupación de los vecinos.

Lo ven golpeado y se le atreven a De la Sota. El radicalismo se anima a confrontar y el intendente Ramón Mestre libra una guerra silenciosa con la Provincia para alambrar el territorio a la invasión preelectoral de promesas e inauguraciones. Mestre ya jugó su ficha mayor: los 200 colectivos cero kilómetro, ahora le quedan micro-obras y poner bien la cuchara si llueve sopa.

El kirchnerismo sale a pelear con una nueva escala en los créditos Procrear, plata para los municipios y desembarcos territoriales –con programas nacionales–en barrios capitalinos.

La gran sorpresa, Héctor Baldassi, no tiene ambición: parece más concentrado en no equivocarse y perder votos que en tratar de crecer.

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