Córdoba

Ocho kilos que no llegan a la panza

El consumo de carne ha bajado notablemente en los últimos meses producto de la crisis. Y tiene un impacto en términos económicos y de nutrición de la población.

La actual crisis económica está impactando de lleno sobre la mesa de los argentinos. Por caso, los últimos datos oficiales hablan de una caída del 12,7 por ciento en el consumo de carne en Argentina, pasando de 63 a 55 kilos por habitante entre 2015 y 2016. 
Y esos ocho kilos no son sólo una fría estadística económica. También permiten advertir un paulatino deterioro en la calidad de la alimentación de la población, que deja de consumir proteínas y pasa a comer más hidratos de carbono, porque en paralelo han aumentado las compras de fideos secos, panes y polenta.
Los médicos aseguran que ese cambio en el menú cotidiano de los argentinos tiene a mediano plazo impacto en términos de salud, con individuos más gordos pero peor nutridos, y de menor talla. 
Para esta semana se espera que los carniceros reciban otro aumento de parte de los frigoríficos (de un 5 por ciento, en promedio), y si la suba llega a los mostradores seguramente la baja en el consumo se profundizará. “De carne somos”, reza el dicho, aunque todo indica que cada vez lo somos menos. 
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