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Costos al contado y un cálculo, a vuelo de pájaro

Los costos políticos se pagan al contado, no en cuotas.

–Los costos políticos se pagan al contado, no en cuotas–.

Así justifican cerca del gobernador José Manuel de la Sota el modus operandi de la sanción de la reforma que hace una bicicleta de seis meses con los futuros aumentos a los jubilados.

El día en que casi todo el arco político local votó la denuncia del Pacto Fiscal y el reclamo de restitución del 15 por ciento de la coparticipación –el desafío institucional más radical que recibió un gobierno nacional de una provincia en la historia reciente–, De la Sota rompió el encanto republicano de diálogo y consenso y cayó a la Unicameral con el ajuste por inflación a las jubilaciones, un aumento incuestionable a las cuotas de los planes de viviendas provinciales y un polémico nuevo impuesto de 30 centavos a las naftas para financiar obras viales.

Lo que más le urgía, salió con fritas: antes de llegar al auto que lo esperaba tras el vallado que rodeaba a la Unicameral y mucho antes que la mueca de contrariedad abandonara la cara del legislador oficialista y secretario general del Sindicato de Empleados Públicos, José Pihen, la reforma en las jubilaciones era ley.

–Ponele que lo mandábamos a comisión dos semanas, venían expertos y hablaban los gremios: la oposición igual iba a hacer un circo y no lo iba a votar–. Eso creen cerca de De la Sota.

El reclamo por el 15 por ciento de copa salió sin la cláusula de no vuelta atrás que quería el radicalismo. Aunque parezca que los puentes están rotos, ni hoy ni mañana, pero la idea es terminar negociando con la Nación.

–Ellos son negociadores duros. De la Sota entendió que tenía que jugar duro también. Sabemos que tienen muchos problemas de caja. Pero no vamos a entrar en la agenda de estos tipos si no somos una amenaza–.

De la Sota eligió el momento. Tenía un buen colchón en las encuestas: 60 por ciento de imagen positiva en las propias, 47 de aprobación en una más realista. Cristina sigue alta a nivel nacional, pero en Córdoba perdió 10 puntos en un mes y medio: tiene 37 puntos a favor, pero un número superior negativo, según coinciden los sondeos.

–Pero la gente no quiere quilombo: le preguntás si está bien reclamar la copa, ir a la Corte por la deuda o tomar estas medidas en la Caja y te bancan, pero no quieren que sea con pelea–, confían los voceros.

El conflicto con los gremios, estiman, no será cruento.

–Se les dio parte de lo que querían: que no se toque el 82 por ciento sobre el bruto (no el 82 sobre el 82, con fallo asentado del Tribunal Superior), que se mantenga el promedio de cuatro años para el cálculo del haber (no 10, como pedía Anses) y que se separe a policías y penitenciarios de la bolsa general. El diferimento de pago de los aumentos a los jubilados es lo menos malo. ¿Dos semanas? ¿Tres? No da para más de protesta– dicen en el Gobierno.

Estaba todo bien calculado. Hasta el detalle de que la reforma salga en un día con muchas distracciones (ganaron Las Leonas y el básquet, jugó Boca).

En el plan, De la Sota incitaría a sus pares de provincias a seguir su camino, tomaría vuelo nacional con el reclamo del 15 por ciento y quedaría instalado como el retador principal al poder central. Pero hasta ahora el gobernador sólo fue noticia a escala país por otras alas, las de las palomas que un funcionario de tercer nivel alias Pájaro imaginó con valor proteico para engordar las dietas del Paicor.

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