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El árbol, el hacha y Chirolita

De la Sota analiza sus próximas jugadas en los mismos dos terrenos que Scioli: el apremio económico y la ambición política. “no hay que comerse el amague”, instruye a los suyos.

Es un árbol que no deja crecer nada a su sombra. Es un hacha, que corta la cabeza al que la asoma.

Estas dos imágenes clásicas suelen aparecer asociadas a la literatura política cuando un gobernante, todavía con mucho poder, busca sostenerse en el trono anulando a sus posibles sucesores.

El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, asomó la cabeza, se corrió de la sombra de la copa del árbol: dijo temprano que quería ser el próximo presidente, haciendo uso de la verdad legal –pero no política– de que Cristina está vedada a una re-reelección.

La sanción no tardó en llegar: le giraron menos de lo que necesitaba y afronta el pago desdoblado del medio aguinaldo, en cuatro cuotas, con un lindo conflicto con los gremios estatales, el bloque de legisladores partido y un fallo judicial en contra que le obliga a liquidar los haberes en un solo pago. Ayer Scioli dio una conferencia de prensa y evitó confrontar con Cristina, pero aprovechó el momento para diferenciarse en modos y estilo del Gobierno nacional. Las crisis son oportunidades, dicen.

También, políticas.

¿Cómo se leen estas inquinas a más de 700 kilómetros de distancia? El gobernador José Manuel de la Sota, en público, dice:
–No comments–: la frase que usan los voceros de la Casa Blanca cuando Mr. President no quiere hablar sobre el tema.

Se animó un poco más, ayer:
–No estamos teniendo los resultados que queremos–, deslizó De la Sota y volvió a combinar las palabras negociación y Corte Suprema, en un esfuerzo por no hacerlas sonar en contradicción.

DLS analiza sus próximas jugadas en los mismos dos terrenos que Scioli: el apremio económico y la ambición política. Cree que, aún sin giros nacionales, no habrá problemas financieros hasta fin de año. Si se complican las cosas tiene autorizada deuda por 200 millones de dólares. En materia política, también juega con el tiempo.

“No hay que comerse el amague”, es su frase para no picar con las “provocaciones” de los dirigentes K cordobeses. “Si quisieran que saltemos, pondrían un Chirolita más importante”, suele decir el gobernador, aludiendo a una antigüedad: el nombre del muñeco que hablaba por la voz ventrílocua de Chasman.

El último en tirar fue el diputado nacional y ex intendente de Leones Fabián Francioni, quien calificó a Juan Schiaretti como “el peor” gobernador de la historia. Schiaretti no asomó la cabeza, se la asomaron desde El Panal: ya lo pusieron al frente de la boleta de diputados nacionales que se le enfrentará a la lista K encabezada por la rectora de la UNC, Carolina Scotto. En la pelea que le interesa a DLS, la de la Caja, Francioni dice que hay que sentarse a discutir. Es mucho más de lo que escucha el gobernador de los “Chirolitas” nacionales.

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