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Argentina

Se duplicaron los casos de mujeres golpeadas

Buenos Aires. Un informe del Ministerio de Desarrollo porteño detalla que de los 31 casos registrados en centros médicos en 2011, se pasó a 69.

Días después de que tomara estado público el caso de Natalia Riquelme, la mujer golpeada por su ex marido a la vista de su pequeña hija en Bahía Blanca, el Ministerio de Desarrollo porteño dio a conocer que en un año se duplicó el número de jóvenes maltratadas por sus parejas o ex parejas.

El informe revela que la cifra de chicas de entre 13 y 21 años atendidas en centros médicos pasó de 31 en 2011, a 69 en lo que va del presente año. Ante esto, dos diputadas y la Asociación de Abogados impulsan declarar emergencia nacional en materia de violencia de género, por la creciente cantidad de episodios registrados a diario.

Más allá de que la mayoría de los casos son protagonizados por ex parejas, los especialistas señalan que no es necesario convivir o tener hijos para que la violencia se manifieste y que puede empezar durante la etapa de noviazgo.

Las cifras que recoge el programa “Noviazgos violentos” del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, apuntan al incremento de las relaciones abusivas. “Si una mujer queda atrapada en una red de violencia es porque hubo un proceso. No ocurre, como muchas creen, que conocen a un hombre y al día siguiente les pega”, explicó María Beatriz Müller, psicóloga de Salud Activa, una fundación que trabaja con víctimas de violencia.

Otro caso resonante ocurrido días atrás es el de Diego Arnedo, bajista de la banda de rock Divididos, a quien la Justicia le prohibió acercarse a menos de 100 metros de su ex pareja, a quien golpeaba.

“Violentómetro”. La violencia de género también registra altos niveles en países como México, donde el Gobierno ideó un “violentómetro” para enmarcar los pasos que se dan en la pareja.

En amarillo se inscriben las primeras señales: bromas hirientes, chantajes, mentiras y engaños. Además, a este nivel corresponde ignorar a la pareja o no hablarle.

El amarillo se oscurece a medida que los maltratos se profundizan con escenas de celos, culpar por todo, ridiculizar, ofender o humillar en público, además de las intimidaciones y amenazas.

La escala va virando a los rojos y se pone fucsia cuando llega a la instancia en que se controla la ropa que usa la mujer, se revisan mails y teléfonos celulares y se prohíben ver a los amigos. En este punto, el termómetro incluye las primeras señales de violencia física: romper las pertenencias de la mujer y propinar golpes “en broma”, como pellizcar, empujar, patear o encerrar.

Finalmente, cuando el “violentómetro” llega al color violeta, se está en el terreno de las amenazas, las relaciones sexuales por la fuerza, la mutilación y el asesinato.

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