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Argentina

Manifestación del #18A: octubre

El análisis de Mariano Bergero sobre el cacerolazo del #18A

 

La bronca que anoche exteriorizó una parte de la sociedad busca quien la transporte. Y el destino de ese camino no es otro que las elecciones legislativas de octubre. Como lo indica la democracia, sólo en las urnas (es bueno no perderlo de vista) se convalidan o rechazan, ordenadamente, las acciones de los gobiernos. Y en esos comicios, el kirchnerismo juega todas sus fichas en su pretensión de reformar la Constitución para un tercer ciclo consecutivo de CFK a partir de 2015.

El rechazo a la reforma judicial, que avanza como un rayo en el Congreso de la mano de una mayoría K ganada a fuerza de votos, no de marchas, fue el pegamento que unió ayer a variados reclamos: el rechazo al “asistencialismo populista”, el descontento por el cepo al dólar (pese a que no todos lo admitan) y los pedidos para que se termine con la “corrupción K”, entre los principales.

A diferencia de los que pasó el 13S y el 8N, esta vez la oposición pasó del apoyo verbal al presencial. Y esa incursión sólo fue posible después de que los caceroleros la aprobaran. A cambio piden cerrar filas para enfrentar al kirchnerismo en octubre. Un todos contra uno/a, algo que se sintetiza en el “Ella o vos” que el diputado De Narváez busca instalar desde hace semanas. La batalla es para evitar los dos tercios K en las Cámaras que habiliten retocar la Carta Magna. La posibilidad de un plebiscito para fin de año, también aparece como una posibilidad en el horizonte K.

Mientras esa pretendida “juntada” opositora no pasa de amagos, los tiempos de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias empiezan a pesar: hasta el 12 de junio hay tiempo para inscribir alianzas. Dos meses después, el domingo 11 de agosto, se votará para definir (y también posicionar) a los candidatos de octubre.

Recién en ese mes se sabrá si la bronca de anoche es tan grande como se dejó ver y quiénes lograron transportarla.

 

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