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Argentina

Malvinas, hoy

Argentina perdió la guerra pero sigue batallando para recuperar las Islas. Lo hace con las armas del diálogo.

A 30 años de la cruenta guerra, el diferendo entre Argentina y Gran Bretaña continúa más vigente que nunca. Buenos Aires insiste en recuperar la soberanía por la vía diplomática, mientras Londres se niega sistemáticamente a dialogar basándose en la autoderminación de los isleños.
Tres décadas después, como si el tiempo no hubiera pasado, las armas se trasladaron a los cruces diplomáticos, que este último año han vuelto a encender los ánimos.
En este nuevo campo de batalla, Argentina parece llevar la delantera. Al menos, logró el apoyo de organismos como la OEA, la Unasur, la Celac y el Mercosur.
Ese último bloque regional, en el que Buenos Aires es uno de los principales socios, acordaron en diciembre de 2011 no permitir el paso por sus costas de embarcaciones con bandera de Malvinas.
Justamente, esa decisión hizo que el conflicto volviera a subir de tono en estos últimos meses y que los cruces diplomáticos se incrementaran aún más.
La Casa Rosada tensa la cuerda y desafía a Gran Bretaña con represalias para que acepte negociar la soberanía. De hecho, dejó abierta la posibilidad de suspender los vuelos al archipiélago (aunque después volvió sobre sus pasos) y ordenó recomendar a una veintena de empresas de gran porte que dejen de importar productos del Reino Unido.
Cada año, desde 1965 sistemáticamente y al mejor estilo de una promesa, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) insta a Argentina y el Reino Unido a entablar negociaciones para resolver la disputa de soberanía por las Islas Malvinas. Pero las conversaciones permanecen interrumpidas.
30 años más tarde, la relación entre la Argentina y Gran Bretaña sigue igual de tirante, pero con una clara y contundente diferencia: el actual gobierno argentino no volvería, bajo ningún punto de vista, a levantarse en armas para recuperar el territorio austral.

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