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Argentina

Esma: perpetua para Astiz, el ángel asesino

Fallo histórico. Junto a otros 15 represores, el ex marido, símbolo de muerte de la dictadura, fue condenado por primera vez en nuestro país.

Tras casi dos años de debate y el testimonio de más de 250 testigos, ayer, el Tribunal Oral Federal Nº 5 (TOF5) condenó a Alfredo Astiz, Jorge Acosta, Ricardo Cavallo y otros 15 represores a penas que van desde la cadena perpetua hasta 18 años de prisión, en lo que fue el primer juicio oral por los delitos ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma) durante la última dictadura militar. En tanto, absolvió a otros dos.

Recibieron perpetua Alfredo Astiz, Jorge “Tigre” Acosta, Ricardo “Sérpico” Cavallo, Antonio “Rata” Pernías, Adolfo Donda Tigel, Alberto “Gato” González, Raúl “Mariano” Scheller, Oscar Montes, Jorge “Ruger” Radice, Néstor Omar “Norberto” Savio, Julio Coronel y Ernesto “220” Weber.

A 25 años de prisión fueron sentenciados Manuel García Tallada y Juan Carlos “Lobo” Fotea Daneri, mientras que Carlos Capdevilla recibió 20 años de cárcel. Juan Antonio “Piraña” Azic fue condenado a 18 años y Pablo Velasco y Juan Carlos Rolón fueron absueltos.

Todos ellos, miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Esma, fueron juzgados por 86 casos de delitos de lesa humanidad, entre ellos los secuestros y desapariciones de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor; sus compañeras, María Bianco y Esther de Careaga; el periodista y escritor Rodolfo Walsh y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.

El juicio, que empezó el 11 de diciembre de 2009, es uno de los tramos en que se dividió la llamada megacausa Esma. El proceso resultó más largo de lo previsto, entre otras cosas porque durante el debate prestaron su testimonio sobrevivientes que pasaron por ese centro clandestino.

Inmutable. La situación más tensa ocurrió cuando se leyó la sentencia a Astiz, emblema de la represión ilegal de la dictadura. En ese momento, los gritos en su contra estallaron dentro y fuera de la sala de audiencias. Esa reacción motivó una leve sonrisa del ex militar que, además, se tocó la escarapela que lleva en su saco. Astiz fue quien se infiltró en el grupo fundador de las Madres para organizar los secuestros.

Mezcla de sentimientos. Desde temprano, organizaciones de derechos humanos, movimientos políticos y sociales y sobrevivientes de la última dictadura aguardaron el veredicto que puso fin al primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el mayor centro clandestino de detención que funcionó en el país.

Para eso, levantaron un palco sobre Comodoro Py, de espaldas al tribunal, desde donde una pantalla transmitió en directo la señal de la lectura de la sentencia. Allí, ante cada párrafo del fallo en el que se condenaba a los imputados, los presentes estallaban en gritos y aplausos festejando las penas.

Tras las sentencias, Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo “Línea Fundadora”, afirmó: “Se trata de un premio a la lucha de muchos años”.

Un lugar siniestro. Se estima que por la Esma, hoy convertido en un centro por la memoria, pasaron cinco mil detenidos, que en su mayoría continúan desaparecidos.

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